Ciertamente esos fragmentos anteriormente citados de las cartas de Gómez a su hija Ignacia Gómez Castillo revelan toda la sensibilidad, amor y preocupación suya por ella y el resto de sus hijos con la cubana, Bernarda Toro(Manana), como también lo pudo verificar personalmente más de una vez José Martí en los encuentros con el general junto a su familia en República Dominicana y reflejarlo posteriormente en algunos de sus escritos elogiosos sobre las cualidades extraordinarias y humanas del legendario combatiente internacionalista y padre ejemplar a quien por sus méritos revolucionarios de lealtad y amor a nuestra patria, le ofreció, en su condición de Delegado del Partido Revolucionario Cubano, el cargo de General en Jefe del Ejército Libertador en nuestra última guerra por la independencia, iniciada el 24 de febrero de 1895. Con él y cuatro patriotas más salieron juntos desde República Dominicana para dirigir la guerra que ambos habían organizado. Fue testigo de la despedida del héroe con su familia el primero de abril del mencionado año de 1895 y pudo apreciar en esos felices y angustiosos instantes y durante el trayecto hacia Cuba los sentimientos del bravo guerrero que tanto se opuso al imperio español como a la intervención y ocupación de Cuba por los Estados Unidos de Norteamérica, en 1898, y cuestionó siempre la Enmienda Platt que se le impuso por la fuerza a los cubanos como apéndice constitucional. En carta de abril de 1895, dirigida por José Martí a Bernarda Toro de Gómez, al expresarle lo que sentía y recordaba sobre su familia, le escribió sobre su esposo quien lo acompañaba, entre otras cosas:
Vamos cosidos unos a otro, el padre y yo, con un solo corazón, y la mayor amistad y dulzura que da la compañía cariñosa en las cosas difíciles. Entre los compañeros no va una sola alma repulsiva ni hostil. El padre va robusto, y con la fe justa que nos anima a todos: de cuando en cuando, sin que nadie más que yo lo note, vuelve los ojos a las costas donde Uds. viven: yo lo noto, porque los vuelvo yo también. Uds. son míos.
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