El informe Peel consideró la importancia de las salidas al mar y recomendó que el puerto de Haifa, por ser de aguas profundas a diferencia de Gaza, fuera de libre acceso para el «Estado árabe». También propuso que el Mandato Británico gestionara Áqaba como punto de conexión con el mar Rojo, sin embargo, Haifa quedó bajo soberanía israelí y Áqaba pertenece actualmente a Jordania.
El «Estado judío», consideró el informe, debería pagar una subvención al árabe. Esta propuesta está motivada en que la contribución fiscal de la parte judía es mayor; con la partición, los palestinos perderían esa contribución; en cuanto a la deuda, que era en ese entonces de 4 500 000 de libras de esterlinas debería repartirse entre los dos, y para el «Estado árabe», el informe recomendó que el parlamento británico diera una subvención de 2 000 000 de libras de esterlinas.
La problemática de la partición de Palestina
La partición presentaba la siguiente problemática conforme al informe:
En el área asignada al Estado árabe hay solo unos 1.250 judíos; pero hay unos 125.000 judíos, frente a los 85.000 árabes de Jerusalén y Haifa. La existencia de estas minorías constituye claramente el mayor obstáculo para el desarrollo fluido y exitoso de la Partición. Para que el acuerdo sea limpio y definitivo, la cuestión debe afrontarse con valentía y firmeza. Requiere la máxima capacidad política por parte de todos los involucrados (United Nations, 1937).
En 1947, el Reino Unido llevó ante las Naciones Unidas la cuestión de la partición de Palestina como un mandato. Presentó el informe Peel y propuso que su retirada se realizara nueve meses después, recomendando que el Consejo de Seguridad adoptara medidas para facilitar este proceso.
La Comisión de Partición de Palestina debía rendir informe al Consejo de Seguridad
Entre las sugerencias del Consejo de Seguridad estaba que las áreas rurales se integraran en un solo Estado. Además, contarían con un consejo provisional de gobierno, supervisado y coordinado por una comisión de cinco miembros designada por las Naciones Unidas, que también asumiría temporalmente el mando de las milicias de ambos bandos.
La comisión tenía la tarea de aprobar un reglamento, elaborado por los consejos provisionales, para definir el procedimiento mediante el cual ambas partes formarían sus asambleas constituyentes dos meses después de la retirada británica, permitiendo votar a todas las personas mayores de 18 años, sin distinción de sexo, que expresaran su intención de ser ciudadanas de los nuevos Estados árabe o judío. De acuerdo con la Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, las constituciones de ambos Estados debían establecer la estructura de los poderes legislativo y ejecutivo, y el primero sería elegido de manera directa y proporcional, mientras los cinco comisionados presentarían informes periódicos al Consejo de Seguridad sobre el cumplimiento del cronograma previsto.
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