El dilema del Grupo de Acciones Especiales era informarles o no a las autoridades soviéticas sobre la situación de Jordania. Para José Sisco informarle a Unión Soviética antes era un punto de debilidad para Estados Unidos, pero para el asesor presidencial de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, debía producirse el ataque israelí a las tropas sirias en el reino hachemí, y luego «preparar un plan diplomático» (ibid.).
Los ataques en Jordania debían ser notificados al Congreso de Estados Unidos. Sin embargo, el asesor Kissinger entendía que previamente debía consultarse al presidente Richard Nixon, y además «Esperemos a saber si los israelíes han decidido atacar. Una vez que lo sepamos, podrán elaborar un plan de comunicaciones sin necesidad de desplegar equipo estadounidense en Israel» (ibid.).
Kissinger, tal como le había dicho al Grupo de Acciones Especiales telefoneó a Nixon a las 1:10 am (hora de Washington) de 21 de setiembre de 1970. Le dijo «Me dijeron que aún estabas despierto y quería contártelo. Hemos revisado todo en esa reunión y Alex Johnson está preparando un escenario diplomático para primera hora de la mañana» (Documento 291, Departamento de Estado, 1970).
Kissinger le comunica a Nixon la nueva petición israelí sobre Jordania
Nixon recomendó que no se les dijera nada a los soviéticos. El asesor Kissinger le contestó que: «Moorer se está preparando para una contingencia. Los soviéticos probablemente lo sabían y tendrán una respuesta más contundente que la nuestra. Podrían atacar a los israelíes desde el aire y tendríamos que brindarles cobertura aérea contra los soviéticos» (ibid.).
El embajador israelí ante Estados Unidos, Yitzhak Rabin, se había comunicado con Kissinger. Esto motivó al asesor de Seguridad Nacional de llamar al presidente Nixon 4 horas y 20 minutos más tarde, y decirle:
Señor Presidente, lamento interrumpirlo. Acabo de recibir una llamada de Rabin. Su respuesta es la siguiente. Han realizado un reconocimiento; aún no lo han analizado completamente. Confirma nuestra información. Hay una fuerza siria masiva allí, y está en la ciudad de Irbid. Aparentemente aún no se ha movido al sur de ella. Creen que solo el aire no será suficiente y que, si se hace, será necesaria una acción terrestre ya sea al principio o poco después. Y querían saber cuál sería nuestra reacción ante eso. No quería hacer eso ni siquiera a la luz de nuestra conversación de ayer así de repente, así que le dije que lo discutiría. Necesitan la respuesta en dos o tres horas (Documento 292, Departamento de Estado, 1970).
Nixon le ordena a Kissinger a consultar con Sisco ante la nueva petición israelí sobre Jordania
Ante la nueva solicitud israelí, Nixon reflexionó de la manera siguiente:
Aunque no creamos que [los israelíes] querrán quedarse y todo ese tipo de cosas; que van a entrar u ocupar territorio, que sería en lugar de la acción aérea, solo desde su punto de vista, y también el nuestro, sino en lugar de si simplemente atacas por aire desde el principio, al menos. Eso es una cosa, pero por supuesto que no comprenderían esto, supongo, pero la idea de que Israel invada Jordania, ese es el punto, ¿ves? Ese es el punto que creo que pueden estar pasando por alto (ibid.).
La preocupación de Nixon se centró en la reacción del rey Husein de Jordania. Solicitó a su asesor Kissinger que contactara con Sisco para consultar su opinión y posteriormente informarle sobre los resultados de dicha conversación.
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