En 2005, el investigador y gestor cultural estadunidense Lawrence Grossberg describió a su país como atrapado en un fuego cruzado entre el neoliberalismo y el neoconservadurismo. Estas dos ideologías, que a menudo se consideran en lados opuestos del espectro político, tenían un impacto significativo en la vida de los jóvenes en los Estados Unidos.
El neoliberalismo es una ideología económica que enfatiza los mercados libres y la responsabilidad individual. El neoconservadurismo, por otro lado, es una ideología política que enfatiza los valores tradicionales y la seguridad nacional. Ambas ideologías han sido criticadas por su impacto negativo en los jóvenes, quienes a menudo son vistos como marginados por ambas.
La Generación X, que era la juventud de la época cuando el investigador Grossberg escribió Caught in a crossfire, sintió que las estructuras políticas de la época eran verticales y antidemocráticas. Buscaron organizaciones más planas y democráticas, las llamadas comunidades de base, y comenzaron a utilizar el mundo virtual para propagar sus posiciones.
El peligro del molde identitario de derecha
Estas posiciones eran alternativas al alineamiento al que estaban sometidos. Los clásicos marxistas ya habían afirmado que la superestructura: ideas, costumbres, información corresponden a la infraestructura (economía, relaciones de producción), plagada de desigualdad, individualismo y violencia.
Rompiendo estos vicios, la Generación X reivindicaría el viejo lema «Trabajadores de todos los países, únanse». En ese momento debió ser la consigna de la juventud de la época desafiar las dos caras de la misma moneda del sistema: el neoliberalismo y el neoconservadurismo.
A estos dos males, el gestor cultural Grossberg encontró una alternativa: la cultura popular. Sin embargo, esto (como otros) tiene un doble filo: por un lado, rompe con el statu quo y, si no se gestiona bien, refuerza el molde identitario que tanto defiende la derecha.
La agenda neoconservadora
El neoconservadurismo, con el entonces presidente George Walker Bush a la cabeza, descansaba sobre seis pilares. Estos fueron la llamada libertad económica para que la economía se guíe por una cierta autonomía respecto del Estado, el fundamentalismo religioso occidental, el fortalecimiento militar, la política antinmigración, la oposición al marxismo y la negativa a aumentar los impuestos.
La carga tributaria dominicana es inferior al 17%. Esta situación mantiene al país en un círculo vicioso donde hay una herencia social acumulada que no tendrá salida hasta que haya confianza en las instituciones, lo que no se vislumbra en el horizonte dominicano.
En la región de América Latina y el Caribe, la presión es mayor: 27,7%. Los Estados miembros de la Organización para el Desarrollo Económico tienen una media del 36,2 %, mientras que los países nórdicos tienen una carga fiscal del 48,6 %, siendo Dinamarca la más alta con el 53,1 %.
Estos porcentajes son los que permiten a estos Estados brindar diversas prestaciones sociales en el área de salud, educación y seguridad social. Más allá de eso, solo existe la fórmula TINA (there is not alternative/no hay alternativa).

Compañero estamos en un nuevo renacer y tenemos que trabajar con nosotros mismos para, formar un País más Próspero.
Jamás podremos comparar República Dominicana
Con los Países de Europa. Porqué llevan Siglos de historia. Los políticos son personas que buscan la paz y la estabilidad económica de sú País.
Me gustaría comenzaremos a pensar y actuar diferente.
La economía social es la clave para todos los Dominicanos, formar más Cooperativas y elaborar una tabla de precios para todos el país.