El 11 de enero de 1958, el Jefe del Estado Mayor sirio, Afif al Bizri, junto con una delegación, visitó al presidente egipcio Gamal Abdel Naser. Esta reunión no fue consultada previamente por el oficial con su comandante en jefe, Shukri al Quwatli.
Sin embargo, tres semanas más tarde, Al Quwatli proclamó la unión de ambos países bajo la República Árabe Unida. Naser asumió la presidencia de la nueva formación, mientras que líderes sirios ocuparon cargos de vicepresidencia y ministerios.
Se adoptó una nueva bandera compuesta por los colores rojo, blanco y negro, así como dos estrellas verdes que representaban a Egipto y Siria. El 21 de febrero se celebró un plebiscito sobre la fusión, en el cual la opción afirmativa obtuvo más del 99 % de los votos.
Gutiérrez de Terán escribió que:
Para Nasser la creación de la República Árabe Unida tiene una gran importancia geoestratégica e ideológica, suponía la concreción de la unidad árabe. Pero sobre todo era una especie de contrapartida a esa propuesta estadounidense en la que estaban involucrados también países árabes del peso específico de Arabia Saudita, Irak y Jordania (Gutiérrez de Terán, 2019).
Las medidas socialistas egipcias afectaron a los acomodados sirios
En los países árabe tal fusión creó un entusiasmo, que Amín Maalouf describe que «de Irak a Yemen, de Sudán a Marruecos. En Beirut, como en muchas otras ciudades libanesas se organizaron manifestaciones masivas para exigir que el país se uniera sin tardanza a la RAU» (Maalouf, 2019).
Tras la fusión, se estableció un único partido político: la Unión Nacional. El Partido Baaz Árabe Socialista sirio, que había impulsado la creación de la República Árabe Unida, fue disuelto.
La desaparición del Partido Baaz marcó el comienzo de la reducción de la participación siria en el proceso de toma de decisiones de la nueva república. Diversas medidas económicas impactaron a los sectores sociales más acomodados de Siria, como los industriales mediante nacionalizaciones, los terratenientes con la reforma agraria y los comerciantes a través del control de precios.
Egipto y Siria se separan
Como resultado, parte de la población percibió la influencia egipcia como una forma de colonización. Gutiérrez de Terán subraya:
Era una unión asimétrica completamente, porque Nasser lo que quiere es seguir conservando el protagonismo y sobre todo la capacidad de decidir el destino la República Árabe Unida. De hecho, tengamos en cuenta que se crean dos regiones, la sur, Egipto, y la norte, Siria, y la sur, se reserva el derecho de dirigir de forma directa lo que es el devenir inmediato del país (Gutiérrez de Terán, 2019).
Los oficiales militares egipcios estaban asignados al norte, antiguo territorio sirio. Sin embargo, el 28 de septiembre de 1961, soldados sirios dirigidos por el teniente coronel Abdul Karim al Nahlawi se rebelaron en Damasco y Alepo, poniendo fin a la unión con Egipto y proclamando la creación de la República Árabe Siria.
Comentó Amirah Fernández que:
Fue la demostración de que este proyecto ideológico en su primer intento de crear una unidad política entre dos territorios y poblaciones árabes fracasó al poco de ponerse en marcha por la ausencia de un reparto de poder entre las distintas partes que componían esa unidad, por el afán hegemónico de Egipto, que se consideraba como el país que debía asumir ese liderazgo de los árabes (Fernández, 2019).
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