En la reunión del Consejo Nacional de Seguridad de 22 de setiembre de 1970 hubo muchas interrogantes. El presidente Richard Nixon preguntaba, por un lado, el secretario de Estado William Rogers también cuestionaba por otro sobre los tanques de guerras sirios y jordanos, y el jefe de Operaciones Navales, el almirante Thomas Moore respondió que «si bien consideraba que los tanques sirios podrían ser técnicamente superiores y que su cañón era de un calibre ligeramente mayor, su entrenamiento era muy inferior al de las fuerzas de tanques jordanas» (Acta, Departamento de Estado, 1970).
Ante la pérdida de los tanques, Yitzhak Rabin, embajador israelí en Estados Unidos, que:
La inteligencia israelí había detectado un gran convoy en Siria la noche anterior, dirigiéndose hacia el sur, en dirección a Jordania. También afirmó que el gabinete israelí se había reunido y se estaba preparando para dar una respuesta a Estados Unidos con respecto a la intervención israelí (ibid.).
Nixon estuvo preocupado por el estado de ánimo de Husein. El secretario de Estado Rogers:
Afirmó que podíamos preparar dicho mensaje ese mismo día. El Presidente indicó que el mensaje debía seguir la siguiente línea: que se envía a título personal y que desea asegurar al Rey el apoyo de Estados Unidos para todas sus necesidades militares (ibid.).
Nixon:
Preguntó qué instalaciones teníamos en Grecia en ese momento, y el Almirante Moorer respondió que usábamos la Bahía de Suda y el puerto griego habitual. El Presidente preguntó entonces sobre las instalaciones estadounidenses en Chipre, y el Almirante Moorer afirmó que los británicos son los únicos que tienen instalaciones en Chipre (ibid.).
Kissinger le recomienda a Nixon que espere los resultados de la Cumbre de la Liga Árabe
Nueve horas después de la reunión el asesor presidencial de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, conversaba telefónicamente con Joseph Sisco, secretario de Estado adjunto para el Medio Oriente y Asia Meridional. El primero consideraba que el rey Husein colapsaría, quien no había respondido sobre su preferencia de «un ataque terrestre israelí en Jordania, en contraste con un ataque en Siria» (Memorando de Kissinger a Nixon, Departamento de Estado, 1970).
Sobre Siria, Kissinger recomendaba a Nixon que era conveniente que en el marco de la cumbre de la Liga Árabe se generara «un compromiso que permita a los sirios salvar las apariencias y, en consecuencia, retirarse» (ibid.).
Kissinger le informa a Nixon con qué poder militar se cuenta
En el ámbito militar, Kissinger señalaba que la armada tenía desplegados portaaviones, destructores, submarinos y grupos anfibios frente a las costas de Líbano y en el mar Mediterráneo. Además, el Ejército estaba preparando batallones aerotransportados en Europa y la 82.ª División Aerotransportada en Fort Bragg, mientras que la Fuerza Aérea contaba con aviones en Turquía, aunque sin permiso para atacar.
Kissinger también informaba que había unidades médicas listas para ser enviadas a Amán. Se estaban preparando paquetes de equipo tanto para Jordania como para Israel, así como medidas destinadas a desalentar cualquier intervención soviética.
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