Joaquín Alberto Ramírez, aspirante a la Secretaría General del Partido de la Liberación Dominicana, fue invitado a La Tertulia de German Peña este lunes 5. Analizando la situación política venezolana se fue a los antecedentes de 1992 cuando el teniente coronel Hugo Chávez intentó un golpe de Estado, pero no tuvo éxito, aunque seis años después ganó las elecciones presidenciales de su país.
Pudo ganar las elecciones, según el criterio de Ramírez porque el sistema de partidos en Venezuela había hecho crisis. Con Chávez, como presidente se inició en Latinoamérica la primera «marea rosa», y particularmente en su gestión gubernamental comenzó el socialismo del siglo XXI, que fue un concepto diseñado por el alemán Heinz Dieterich Steffan.
El aspirante a secretario general explicó que el socialismo del siglo XXI tuvo cinco pilares. El primero fue una economía mixta, el segundo una democracia participativa, el tercero fue un desarrollismo regional, y de aquí la formación de el ALBA, Unasur y Petrocaribe, por ejemplo, el cuarto fue una labor de los poderes públicos con las organizaciones comunitarias de base, y el quinto fue una crítica a lo que había sido el socialismo desde 1917 hasta ese momento.
Chávez consultaba libremente
Joaquín Alberto indicó que el presidente Chávez estuvo hasta el 2013. Expresó que en el mandato del jefe de Estado venezolano hubo nueve consultas populares de las cuales ganó ocho, y la que perdió fue por un 1 %, y él reconoció la derrota.
Ramírez, quien también es coordinador general de Fortalecimiento Institucional (FI), puntualizó que fue una iniciativa de Chávez establecer el referendo revocatorio con un mínimo de 10 % de los concurrentes de las elecciones más recientes. Sin embargo, el aspirante a secretario general subrayó que en la gestión de Nicolás Maduro el Consejo Nacional Electoral no reconoció el derecho de los ciudadanos que habían pedido el ejercicio de ese mecanismo democrático.
Esta actitud antidemocrática de Maduro provocó la unificación de la oposición venezolana en la Mesa de la Unidad Democrática se refirió Ramírez. Resaltó que ese esfuerzo unitario le permitió a los opositores dominar la Asamblea Nacional en el 2015, más una nueva situación de presión que se generó dos años más tarde con el ascenso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, y quien manifestaba menos tolerancia con los continuadores del chavismo.
La segunda «marea rosa»
Joaquín Alberto afirmó que el enfrentamiento entre los poderes públicos venezolanos se agudizaron. Mientras, destaca el coordinador de FI, se iniciaba la segunda «marea rosa» en la región que ha tenido una repercusión en las decisiones que se toma en la Organización de Estados Americanos (OEA), institución que no puede presionar al régimen de Maduro, y la más reciente votación en su Consejo Permanente así lo demostró.
Ramírez calificó de inteligentes los pasos dados por Brasil, Colombia y México. Comentó que este último Estado no quiso participar en la sesión del Consejo Permanente, y que la abstención de los cancilleres de Brasil y de Colombia no dejó el tema venezolano en manos de la OEA, sino de una posible negociación en la cual estos tres países podrían ser mediadores.
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