A Jerusalén, después de su ocupación por parte de los romanos, se les impidió la salida a sus pobladores. Flavio Josefo escribió que cuando morían «Vaciaban las casas, que no eran entonces otro que sepulcros de muertos, y desnudaban los muertos; y quitándoles las ropas y coberturas de encima, salíanse riendo y burlando» (Josefo, Las guerras de los judíos, 2006, pág. 290).
Tantas muertes, ya fuere por el sitio romano o por el descuartizamiento que hubo de unos contra otros detrás de los metales preciosos que se habían tragado con la inútil esperanza de salir con algún activo, Juan Giscaleo:
Se puso a hacer sacrilegios y dar sacos al tiempo, y hurtó muchas cosas de las que habían presentado, y muchos vasos de los necesarios para el servicio y honra divina, muchas copas, tazas y mesas, y aun tampoco dejó de tomar aquellos jarros que Augusto César, emperador, había presentado» (Josefo, Las guerras de los judíos, 2006, pág. 293).
De la dinastía flavia a la antonina
En la capital del imperio, Roma, y en ese mismo año (año 70) se pusieron a desfilar a más de setecientos hebreos prisioneros de la rebelión en Jerusalén. Nueve años más tarde, Tito le sucedió a su padre, Vespasiano, pero apenas gobernó hasta el año 81 al fallecer, y asumió su hermano Domiciano, quien construyó un arco en honor a la ocupación de Jerusalén.
Con la muerte de Domiciano cerró la dinastía flavia en el año 96. Inició la antonina con Nerva, quien gobernó durante un bienio, y le continuó Trajano.
Este se mantuvo en el poder hasta el año 117. A partir de esa fecha, el emperador fue Publio Elio Adriano, quien fue sobrino político de su antecesor porque era esposo de Vibia Sabina.
Jerusalén se convierte en Aelia Capitolina
¿Cuál fue la razón que el poder quedó en manos de Adriano y no de los hijos de Trajano? Hay dos factores importantes: los hijos de Trajano y él murieron en el mismo año en la campaña de Cilicia, y Adriano y Trajano eran compueblanos, de lo que hoy es Sevilla, que en aquellos tiempos se le llamaba Itálica Hispania.
Sin embargo, Joshua J. Mark atribuye la designación de Adriano a la esposa de Trajano, Plotina, quien «firmó los papeles de la sucesión» (Mark, 2021). Trece años después, Adriano visitó a Jerusalén, una de las características de su gobierno fue que permaneció más de la mitad de su régimen fuera de Roma (Mark, 2021), y le cambió el nombre, denominándose en adelante Aelia Capitolina Jupiter Capitolinus.
A Júpiter, dios romano, Adriano ordenó construir un templo en su honor. El lugar escogido fue las ruinas del templo de Salomón, que había sido destruido sesenta años atrás, y esto provocó una revuelta judía, encabezada por Cosiba, también conocido como Simón bar Kojba.
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