Moshe Dayan, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Israel planteó el 22 de octubre de 1956 que su país alegara una agresión egipcia. Sobre este argumento, Reino Unido bombardearía las bases aéreas de Egipto, pero el canciller británico Selwin Lloyd cuando escuchó la propuesta entendía que debía de comunicársela al primer ministro Anthony Eden, quien estaba en Downing Street, y el premier francés Christian Pineau decidió integrarse a esa notificación, y narró Zever Ghilvelder que al día siguiente:
El general Challe, subcomandante del Estado Mayor francés, sugirió que Israel realizara un ataque aéreo egipcio contra la ciudad de Beersheva, para justificar el ataque israelí y la intervención franco-británica. Ben Gurion reaccionó con rudeza: «No puedo mentirle al mundo». Para aliviar el malestar resultante, el ministro de Defensa francés, Bourgès-Manoury, ofreció fuerzas navales y aéreas para proteger la costa y el espacio aéreo de Israel. Ben Gurión se inclinaba a aceptar porque estaba interesado, en todos los aspectos, en una alianza sólida con Francia. Una vez más, el lado pragmático recayó en Moshe Dayan. Una élite de paracaidistas israelíes ocuparía el estratégico paso de Mitla, muy al sur del desierto del Sinaí, a unos quince kilómetros del Canal de Suez, al mismo tiempo que una brigada de tanques avanzaría en esa dirección. Sería un acto de guerra explícito y un pretexto aceptable para una intervención franco-británica, 36 horas después del ataque. Ben Gurión creyó conveniente que Pineau embarcara hacia Londres con esa propuesta, pues estaba seguro de que, si llegaba allí con las manos vacías, la reunión de Sèvres resultaría en un fracaso absoluto (Ghivelder, 2006).
Dean le explica a Eden que Naser perjudicaba los intereses británicos en el Levante
Para tener algo definido, en la noche del día 23 se dio el encuentro entre los dos primeros ministros más el canciller británico. La posición de Eden fue que no se dejaría solo a Israel; Lloyd mostró su desacuerdo, y se hizo representar por el vicecanciller Patrick Dean en las reuniones de Sèvres, y contó Ghivelder que:
A las seis de la mañana del 24 de octubre, Dean fue recibido por Anthony Eden, quien le explicó hasta qué punto Nasser estaba perjudicando los intereses del país en Oriente Medio y destacó que Inglaterra sólo se movilizaría si, de hecho, Israel atacó el Sinaí. Dean llegó a Sèvres en secreto ese mismo día. En este tercer día de reuniones, Ben Gurion, después de una larga reflexión solitaria, decidió finalmente entablar combate con las fuerzas israelíes, insistiendo, sin embargo, en obtener las más firmes garantías de que la fuerza aérea egipcia sería neutralizada. Su objetivo principal, como escribió en sus memorias, era la destitución definitiva de Nasser: «Era una oportunidad única. Dos naciones, lejos de ser pequeñas, intentarían derrocar a Nasser, y no estaríamos solos, en la medida en que él se convirtiera en cada vez más fuerte y podría obtener la adhesión de todos los países árabes». Temprano en la mañana, en el jardín del pueblo, llamó a Peres y Dayan y les pidió que delinearan el plan de ocupación del paso de Mitla, según su sugerencia. Como no había papel disponible, Peres tomó el reverso del envoltorio laminado de un paquete de cigarrillos y en él Dayan dibujó un mapa rudimentario del Sinaí, detallando los procedimientos que implementaría (Ghivelder, 2006).
#MosheDayan #Israel #Naser #Eden #Dean
