La Oficina del Coordinador Especial de las Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Medio (Unsco) fue establecida en Jerusalén y en Gaza en junio de 1994. Su primer coordinador fue el esposo de la diplomática noruega Mona Juul, Terje Rød-Larsen, quienes con otros establecieron el «canal secreto de Oslo» en las conversaciones que derivaron en el acuerdo de reconocimiento mutuo entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Rød-Larsen fue designado con la aprobación del gobierno israelí y de la OLP. El secretario general de la ONU fue el egipcio Butros Butros-Gali, es decir, una persona que ejerció el Ministerio de Relaciones Exteriores de su país, por tanto, conocedor de la problemática de la región.
Sumado a los acuerdos de El Cairo, dieron los lineamientos para el funcionamiento de la Unsco. En primer lugar, de servir de enlace entre el gobierno israelí y la Autoridad Nacional Palestina, y en segundo darle a esta última la asistencia económica y humanitaria.
El trabajo de enlace se daba en Jerusalén. La asistencia se daba en Gaza partiendo que una resolución de la Asamblea General de un bimestre anterior le permitía al secretario general de la ONU establecer compromisos financieros por un máximo de 1,3 millones de dólares, y la Unsco coordinó sus actividades con otros organismos de Naciones Unidas para evitar la duplicidad de funciones.
En ese ambiente de distensión se produjo el acuerdo de paz entre Israel y Jordania el 26 de octubre. El rey Huseín fue el anfitrión en Wadi Araba del acuerdo entre los dos Estados con la presencia del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, como testigo principal, y del primer ministro israelí, Yitzhak Rabin.
Todos pronunciaron sus discursos en inglés. Este evento no tuvo el ambiente de acogida que hubo en los jardines de la Casa Blanca, y esta vez hubo una tarima tapizada de alfombra roja sin público en medio de un fuerte viento que agitaba con mucha velocidad las banderas de Jordania, Israel y Estados Unidos.
El acuerdo derivaba a las conversaciones israelopalestinas la cuestión de los refugiados de 46 años atrás. Cerraba la declaración de guerra entre Israel y Jordania.
A partir de ese momento Israel y Jordania se reconocían. Este último fue el segundo Estado árabe que adoptaba ese paso de garantizar la paz y la seguridad de los israelíes.
Israel y Jordania abrieron embajadas en sus contrapartes. Ratificaron, casi en su totalidad, la frontera establecida anteriormente por el Mandato Británico, y les dieron una salida política a los enclaves.
En cuanto a los recursos hídricos, ambos acordaron desarrollar al mar Muerto y el valle de Arava. Se comprometieron en un proyecto de conectarlo con el mar Rojo.
Israel reconoció la soberanía jordana sobre los ríos Yarmuk y Jordán. También se comprometió a almacenar agua en invierno en el mar de Galilea para Jordania y a buscar nuevas fuentes hídricas y de desalinización.
Jordania e Israel se comprometieron a desmilitarizar su frontera común. Abrieron pasos terrestres y aéreos para la libre circulación de personas y bienes.
Jordania quedó responsable de los santuarios islámicos en Jerusalén. Mientras Israel permitiría el libre acceso de las peregrinaciones.
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