El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas refrendó el 2 de marzo de 1998 a unanimidad el Memorando de Entendimiento que habían firmado el secretario general Kofi Annan y el viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores de Irak, Tarek Aziz, con relación a la inspección de la Unscom en las áreas «presidenciales». A instancia de Estados Unidos y Reino Unido la resolución, la 1154, advirtió al gobierno iraquí que su incumplimiento tendría «las más graves consecuencias».
El gobierno iraquí empezó cuatro días más tarde a darle cumplimiento a la resolución. Hubo lentitud burocrática, pero cooperó plenamente con los 60 inspectores y 20 observadores diplomáticos, encabezados por el embajador Jayantha Dhanapala de Sri Lanka.
Los inspectores no encontraron armas prohibidas en los lugares observados. Sin embargo, les causó la impresión que los sitios fueron «extensamente limpiados», y los militares iraquíes que les acompañaban les dificultaban la búsqueda de evidencias.
Los expertos de la Unscom se reunieron entre los días 20 y 27. El encuentro tuvo lugar en Viena, Austria, con la representación iraquí para examinar el programa de armas biológicas, pero no había un balance de la toxina botulínica y el ántrax producido, y la cantidad destruida; el equipo del organismo multilateral concluyó que no había evidencia física, y a unanimidad determinó que el informe de las autoridades de Irak era incompleto, contradictorio e inadecuado.
El concepto de un Irak libre de armas prohibidas era insostenible para el presidente de la Unscom, Richard Butler, así lo expresó tres semanas después. En su quinto informe dirigido al Consejo de Seguridad, el funcionario consideró que no había «prácticamente ningún progreso».
Detalles de áreas de Irak comenzaron a filtrarse en mayo a Israel, a Estados Unidos, y a «otros países occidentales». El gobierno iraquí retomó su postura de obstruir la labor de los inspectores que eran estadunidenses y británicos, los cuales fueron acusados de espías, y el régimen de Sadam Huseín un mes siguiente rechazó el informe de la Unscom; solicitó que se disolviera y su presidente Butler fue acusado de agente estadunidense.
Las diferencias entre Estados Unidos, Israel e Irak las tocó también Osama bin Laden. Quien había dado una entrevista al periodista John Miller, de la cadena estadunidense ABC, que la difundió el 10 de junio, aunque se había producido dos semanas atrás.
Bin Laden dijo que no había conciliación entre judíos y musulmanes. Acusó al gobierno estadunidense de servil a los intereses de Israel, quien controlaba al Departamento de Estado y al Pentágono; para el yihadista Estados Unidos obstruía una solución a la cuestión Palestina; que había profanado los lugares sagrados como la Meca y Medina con su presencia militar en Arabia Saudí, y que la respuesta era la «guerra santa» sin distinguir entre civiles y militares.
#Irak #Unscom #EstadosUnidos #Armas #Israel