La conferencia de Shepherdstown concluyó el 10 de enero de 2000. No hubo el mínimo acuerdo entre Israel y Siria, pese a las 5 participaciones del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, y los 520 técnicos de ambos Estados del Medio Oriente.
Las conversaciones entre Israel y Siria debían continuar una semana y dos días después, según el portavoz del Departamento de Estado James Rubin. Sin embargo, eso no aconteció, pero al menos quedaron identificados cuáles eran los temas que mantenían la distancia en las relaciones bilaterales: seguridad, frontera y acceso al agua.
Estos temas fueron abordados por los presidentes Clinton y Hafez al Asad en Ginebra, Suiza, el 26 de marzo. La complicada conversación entre los mandatarios se prolongó por tres horas en el Hotel Intercontinental, pero el jefe de Estado sirio observó que Israel no estaba de acuerdo con el acceso de Siria al mar de Galilea, y él recordaba que cuando niño se bañaba en ese lugar, que perteneció a su país antes de la guerra de los Seis Días.
Al Asad se mantuvo inamovible con el reclamo de las alturas de Golán. El presidente Clinton vio limitada su negociación, y, por la vía de su enviado especial, Dennis Ross, le comunicó el día 29 al primer ministro israelí, Ehud Barak, lo discutido.
Barak retiró tres semanas y cinco días después las fuerzas militares de Líbano. Tanto él como el presidente Clinton se dieron cuenta de que las negociaciones con los palestinos eran menos difíciles que con los sirios, tras la muerte de Al Asad el 10 de junio, quien padecía de diabetes y linfoma, y tuvo un fallo cardíaco mientras dormía.
Una semana y cuatro días después, mientras tanto, se produjo una inestabilidad política en Israel. Dos partidos de la coalición gubernamental israelí se disputaron por la transferencia de 8 millones de dólares de fondos para escuelas religiosas.
El ministro de Educación, Yosi Sarid, era el líder del partido de izquierda y pacifista del Meretz. Él entendía que la administración de los fondos destinados a las escuelas del partido Shas estaba salpicada por la corrupción, y el primer ministro Barak, considerando los 17 legisladores en la Knéset de esta última agrupación política, presionó para que los recursos se mantuvieran.
Ante tal actitud, tres ministros del Meretz salieron del gobierno. Consideraron la postura de Barak como una «capitulación injustificable y vergonzosa», sin embargo, prometieron que sus 10 legisladores apoyarían al primer ministro, es decir, sumado a los 58 parlamentarios, la coalición conservaría la mayoría en la Knéset.
La mayoría, no obstante, no se pudo mantener. De todas maneras, Shas anunció el 9 de julio su salida del gobierno quedándose la coalición con 51 de 120 legisladores aun con el anunciado apoyo del Meretz.
#Clinton #Barak #Israel #AlAsad #Siria