Saladino, a pesar del triunfo, se retiró de Acre. Esperaba el refuerzo desde Egipto mientras el reducto de las fuerzas del Sacro Santo Imperio Romano Germánico llegaba a la ciudad el 7 de octubre de 1190.
En ese mes, Tyerman Christopher ubica la muerte de la reina Sibila de Jerusalén y sus hijas (Tyerman, 2010). Sin embargo, otros autores establecen el deceso en agosto de ese año, aunque todos coinciden en que se debió a una pandemia, que ocurría en ese entonces.
Estas muertes desataron una lucha por la sucesión en Jerusalén. Los opositores a Guido de Lusignan, rey consorte de la monarca, entendían que debía ser sustituido por la princesa Isabel, hermana de Sibila y esposa de Umfredo III de Torón, pero con la condición de que la princesa se divorciara, por un lado, porque no tenían hijos, y, por el otro, porque se dudaba de la masculinidad de su marido, y su sustituto debía ser, según el criterio de los postulantes, Conrado de Montferrato.
Jerusalén se divide entre Conrado y Guido
Conrado tenía dos obstáculos. El primero era que estaba casado en Constantinopla, y el segundo (de acuerdo con Tyerman) es que tenía «otra en Italia» (Tyerman, 2010, pág. 542).
Conrado y Guido tenían sus partidarios. Al primero lo impulsaban los barones de Jerusalén que dirigían los esposos Balian de Ibelin y María Comnena, el arzobispo de Pisa y los vasallos del rey francés Felipe II, y al segundo lo promovían el patriarca Heraclio, el arzobispo Balduino y los angevinos.
Balduino murió el 19 de noviembre. Esto inclinó la presión a favor de De Montferrato, e Isabel fueron casados «sumariamente» cinco días después con el oficio ceremonioso del primo de Felipe II, el obispo de Beauvois.
Ricardo I y Felipe II se dividen
El 8 de junio de 1191 llegó a Acre el rey Ricardo. Se hizo acompañar de un cuerpo de ejército, que sumado a las fuerzas de Felipe II casi duplicó el poderío militar.
Las tropas cruzadas fueron atacadas por la «amaldia». No nos referimos a soldados, sino a una especie de escorbuto, que también se le conocía como «leonardia», que provocaba la caída del pelo y de las uñas, y los dos reyes fueron afectados, incluso, Ricardo estuvo al borde de la muerte.
Los dos monarcas comenzaron a separarse. Las razones eran diversas: en parte, por el rechazo de una hermana de Felipe II por parte de Ricardo para tomarla como esposa; en otro porque hubo un acuerdo entre ellos sobre las reparticiones de las conquistas, llamado pacto de Vézelay, sin embargo, el rey británico había conquistado a Chipre sin aportarle nada a su par francés, y porque en la lucha de la sucesión jerosolimitana Ricardo cerró filas a favor de De Lusignan, y el jefe de Francia apoyó a Conrado.
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