Zygmunt Bauman, sociólogo polacobritánico, afirmó que los gobiernos cambiaron el concepto la «responsabilidad por» por la «responsabilidad ante». Las administraciones públicas tienen bien claro quién es la clase gobernante: la auténtica tomadora de las decisiones.
Las políticas emanan del «fetiche tecnológico». Esta es una frase acuñada por la profesora y politóloga estadunidense Jodi Dean, a quien atribuye que:
Es que la tecnología que actúa en nuestro lugar es la que permite, en realidad, que nos mantengamos políticamente pasivos. No tenemos que asumir responsabilidad política alguna porque, como se ya se ha comentado, la tecnología lo hace por nosotros.
Los tres roles
Nosotros somos vulnerables. Las razones están establecidas en esa sumisión de los gobiernos a las clases gobernantes, y han creado, de acuerdo con el sociólogo Bauman, una «globalización negativa» con tres roles, que son «el de perpetradores, el de víctimas y el de ‘daños colaterales’.»
Cualquiera de los tres papeles se debe a la ley de la dialéctica de la acción recíproca. La globalización negativa se enfatizó a partir del «11 de septiembre [de 2001] vino a mostrar la cara negativa de la globalización: el terrorismo, las emergencias humanitarias tras el desmembramiento de naciones y los conflictos de nuevo tipo inspirados por motivaciones religiosas, étnicas, se dieron por todo el orbe», según el investigador mexicano Raúl Benítez Manaut.
Este afirma que los acontecimientos del 9-11 allanaron el camino para la aprobación de la ley «patriótica». El concepto de ataque preventivo se puso en práctica con la migración, con Afganistán, con Irak, y hoy en día, el presidente ruso Vladímir Putin ha copiado de ella con relación a Ucrania.
¿Se acabaron la distancia y el tiempo?
Ya vemos como una decisión tomada en Rusia afecta los bolsillos de cualquier ciudadano «otros a quienes no conocemos y de quienes ni siquiera conocemos su existencia», dijo Bauman. Ya había afirmado el exministro de Industria y Energía español Joan Majó que «se ha terminado la distancia, se ha acabado el tiempo y se ha reducido enormemente el coste.»
Los costos efectivamente se han reducido. Ahora bien, la distancia y el tiempo no tienen fin desde el punto de vista filosófico, más bien es una hipérbole del exministro Majó, aunque lo que ha querido decir es que muchas actividades se efectúan no importan que los participantes estén en Ittoqoortoormiit (Groenlandia), en Ciudad del Cabo (Suráfrica) y en Colombo (Sri Lanka) sincrónicamente si están conectados al internet.
La red informática es el soporte de la globalización. Muchos aplauden, pero otros protestan, al fin, el cofundador del marxismo Federico Engels tuvo razón cuando escribió que «Cada nuevo progreso de la civilización es al mismo tiempo un nuevo progreso de la desigualdad. Todas las instituciones que se da la sociedad nacida con la civilización mutan en lo contrario de su finalidad originaria.»

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