Mijaíl Gorbachov trató de salvar el régimen del presidente Sadam Huseín en Irak. El líder soviético envió el 12 de febrero de 1991 a una persona que había establecido amistad con el jefe de Estado iraquí; era arabista y con excelente conocimiento del Medio Oriente, este era Yevgueni Primákov.
Primákov había visitado a Sadam un cuatrimestre anterior. En este encuentro dado en dos sesiones se acordó que Irak se retiraría en tres semanas; que las sanciones que establecían la Resoluciones 660 y 678 de las Naciones Unidas no tendrían efecto, y que se coordinaría un alto al fuego.
Al mediano plazo, los dirigentes acordaron que era necesaria una conferencia internacional para que se discutiera la retirada de Israel de los territorios árabes ocupados. Desde la coalición liderada por Estados Unidos las propuestas se consideraban como tácticas dilatorias que permitirían que el presidente Huseín salvara su maquinaria militar; se reorganizara o se llevara un botín de guerra, y el tema israelí causaría desavenencia con Arabia Saudí, Egipto y Siria, que son Estados árabes partes de la alianza militar.
En su rol al frente de la operación, el presidente George Herbert Bush dispuso el día 22 un ultimato a Sadam. Este consistía en la retirada de Irak al día siguiente al mediodía, pero el presidente iraquí lo consideró «vergonzoso», y lo rechazó.
Dada la negativa de Sadam, la Operación Tormenta del Desierto se convirtió en Sable del Desierto. El objetivo era entrar en Irak para deponer a su presidente, y el día 24 hubo una ofensiva militar que aisló a las tropas iraquíes en Kuwait, las cuales se rindieron en masa en la llamada «carretera de la muerte», y a los tres días el presidente George Herbert Bush anunció por televisión la liberación kuwaití.
George Herbert Bush anunció que se ponía fin a las operaciones militares a las 8 de la mañana del día 28. Tres días más tarde, con el general del ejército Norman Schwarzkopf al frente, los comandantes militares tanto de la coalición como iraquíes se reunieron en la base aérea de Safwan para acordar la entrega de los prisioneros de guerra y la identificación de campos minados.
A Irak retornó Primákov. Esta vez para proteger los intereses soviéticos, y para servir de intermediario con el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que discutía borradores de resolución para el alto al fuego definitivo y un armisticio, dado que Unión Soviética es miembro permanente del organismo, pero el Estado derrotado no lo era.
Teniendo a Irak como tema se reunió la Hermandad Musulmana en El Cairo el 26 de marzo. El encuentro fue reseñado por el cable 91CAIRO5521_a no clasificado en el cual la organización condenó la invasión a Kuwait, pero también la presencia de la coalición occidental en la región, de la cual «exigió» su retirada.
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