George Herbert Bush ofreció el 28 de agosto de 1990 una conferencia de prensa. Ante la pregunta de un periodista en la casa de verano del mandatario en Kennebunkport, Maine, el presidente de Estados Unidos dijo que:
La OLP se ha situado en una posición muy arriesgada. No creo que hayan sido una fuerza constructiva para la paz, y me gustaría verlos moverse más hacia la corriente principal. Pero parecen haberse situado fuera del proceso de paz con este comportamiento.
George Herbert Bush se refería al apoyo que había dado el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yaser Arafat, a la invasión en Kuwait por parte de Irak. Por otro lado, se unieron a Estados Unidos Arabia Saudí, Egipto, Marruecos, Siria y las monarquías del golfo Pérsico para combatir al presidente iraquí Sadam Huseín, y por primera vez tropas árabes combatieron del lado estadunidense contra otro Estado árabe.
Otros Estados árabes se alinearon con Irak. Estos fueron Jordania, Sudán y Yemen, y de una manera más tibia Argelia y Túnez, todos tenían la consigna de buscar una solución exclusivamente regional.
En la región se redibujaron las alianzas políticas. Arabia Saudí y Egipto se convirtieron en un eje proccidental que estableció la agenda de la Liga Árabe, mientras se expulsaban a los trabajadores yemeníes de Riad, y se le negaba la ayuda económica a Jordania.
Arabia Saudí se sentía amenazada. Un ejército iraquí se había colocado en la frontera desde el lado kuwaití.
La nueva situación era analizada por George Herbert Bush el 24 de setiembre. Se discutía, sobre la base de las inteligencias estadunidense y británica los efectos de las sanciones contra Irak en cinco años, que eran las medidas preferentes del jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Colin Powell, porque las invasiones le recordaban el fracaso en Vietnam, de donde fue partícipe.
Ya el gobierno de George Herbert Bush había establecido un puente marítimo y aéreo con Reino Unido, Francia, Marruecos, Egipto y Siria. Hubo una movilización de equipos bélicos hacia Arabia Saudí.
Con el fin de consolidar el eje proccidental, el secretario de Estado James Baker visitó el 8 de octubre al presidente sirio Hafez al Asad. A este le prometió que Estados Unidos haría caso omiso a la ocupación que tenía Siria de Líbano y de integrarlo en una futura negociación israelopalestina.
Tocando estos acuerdos, se emitió un poco más de un mes más tarde el cable confidencial 90DAMASCUS7323_a. El documento informaba que hubo una reunión del día 3 al 5 de noviembre del Consejo Supremo, integrado por Siria e Irán; que la delegación iraní estuvo encabezada por Hasán Habibi y le acompañaron el ministro de Relaciones Exteriores y el viceministro de Defensa.
El consejo examinaba el acuerdo entre las organizaciones libanesas Amal y Hezbolá. El pacto entraba en vigor cinco días más tarde para el desplazamiento de los dos grupos y del ejército de Líbano en el sur del país para garantizar el retorno de las personas desplazadas.
En cuanto a la presencia de otras tropas, el cable notifica que hubo diferencia entre las delegaciones. El vicepresidente Habibi visitó al presidente Al Asad y a su vicepresidente Abdul Halim Jadam, quien era su representante especial en Líbano.
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