Gregorio X, el antiguo obispo de Lieja, intentó organizar otra cruzada el 7 de mayo de 1274. Solo el rey Jaime de Aragón le puso atención al llamado del papa en el segundo concilio de Lyon enviando una flota que naufragó, y el monarca español dijo que «Barones, ya podemos irnos, que hoy ha quedado honrada toda España», desilusionado por la falta de resolución.
El segundo concilio contó con la presencia de 500 obispos, 60 abades, más de mil prelados y una delegación del Khan de los tártaros. Además de recuperar la Tierra Santa, se proponía la reunificación con la iglesia ortodoxa.
La iglesia católica estableció el método de elección de los papas con la bula Ubi periculum, que es el actual método del cónclave de incomunicación de los cardenales y limitación de la alimentación: «limitaba progresivamente la alimentación a medida que se prolongaba la deliberación: un plato por día a partir del tercer día y solo pan y agua a partir del octavo» (Cuomo, 2025) para que el proceso no tarde, como en su caso, un trienio duró el interregno para la sucesión del pontífice.
Gregorio X murió como consecuencia de una pleuresía el 10 de enero de 1276. Bernardino Llorca escribió que «Mientras volvía de Lyón, después de pasar por Milán y Florencia, se vio obligado a detenerse en Arezzo» (Llorca, 2018) donde falleció sin poder cumplir con el compromiso que había hecho con Felipe III de Francia, Carlos de Anjou y Rodolfo de Habsburgo de embarcarse en abril de 1277 hacia el Levante a la recuperación de la Tierra Santa.
Envenenaron a Baibars
En junio murió su sucesor, Inocencio V. Al mes siguiente falleció el sultán Asir Rukn ad Din Baibars.
Después de jugar polo en Damasco bebió kumis (leche de yegua fermentada) aunque se discutía si era destinada para él o para otra persona, mientras otra crónica sin mencionar si como consecuencia de lo anterior «Su salud se deterioró y se quejó de fiebre, luego tuvo diarrea y sangrado, lo que debilitó sus poderes, y la enfermedad empeoró hasta que murió el jueves» (Unión de Agencias de Prensa de la OIC, 2023).
La muerte se mantuvo en secreto. Logrado el orden, el ejército trasladó los restos a El Cairo, y su hijo, Said Nasir ad Din Baraqa, le continuó en el poder, pero un cuatrimestre después murió el sucesor de Inocencio V, Adriano V.
Qalawn asedia a Baraqa
Baraqa fue asediado hasta el 18 de agosto de 1279 por su hermano Mansur Saifad Din Qalawn. Este logró la sustitución del primero colocando a otro hermano de siete años (Abd al-Badr ad Din Salamis) para convertirse en atabeg (tutor militar) y real poder del sultanato.
Al año siguiente murió el papa Nicolás III. Su sucesor fue Martín IV.
Un importante aliado del sultanato, Guillermo Embriaco, fue asesinado en abril de 1282. El responsable fue Bohemundo VII, gobernante de Trípoli, y este hecho coincidió con la muerte de Isabel de Ibelín, quien fue protegida de Baibars, también envenenada, acción atribuida a Qalawn.
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