Nasir Muhamad ibn Qalawn mantuvo una buena relación con el rey de Aragón, Jaime II. J. Gayá señaló que «En los años siguientes, habría siete embajadas más. Las primeras fueron en 1303 y dos en 1306» (Gayá, 1997), refiriéndose a las visitas de delegaciones de ambas partes y al intercambio de cartas.
Los comerciantes catalanes adquirían mercancías en Alejandría, pagando sus impuestos, y los peregrinos aragoneses podían llegar a Tierra Santa sin ningún problema. Mercè Viladrich escribe que:
Datat els primers dies de sa°ban 705/febrer-marc 1306, conté una llista de regáis oferts a Jaume II per part del soldá mameluc Al-Násir Muhammad ibn Sayf al-dTn Qalawün, el segon deis filis de Qalawün que van ocupar el carreg de soldá (Viladrich)
Es decir que:
Fechado los primeros días de shabán 705/febrero-marzo de 1306, contiene una lista de regalos ofrecidos a Jaime II por parte del sultán mameluco Al Nasir Muhamad ibn Saif al Din Qalawn, el segundo de la dinastía Qalawn que ocuparon el cargo de sultán.
Los templarios caen en desgracia con Felipe el Hermoso
Mientras que Nasir y Jaime II mantenían una buena relación, los templarios no tuvieron tanta suerte con el rey francés Felipe IV. Corral escribió:
El 14 de septiembre de 1307, envió una circular a todos los funcionarios de sus reinos, ordenándoles que tuvieran las fuerzas armadas preparadas para la noche del 12 de octubre, y añadió otra orden sellada con el mandato de que no se abriera hasta ese mismo día. La orden secreta indicaba que todos los caballeros templarios destinados en las encomiendas francesas debían ser arrestados bajo las terribles acusaciones de orgullo, codicia, crueldad, ceremonias degradantes, blasfemia, ritos idólatras y sodomía (Corral, 2006, p. 71).
Bajo estas acusaciones, «poco antes del amanecer del 13 de octubre de 1307, los guardias de Felipe el Hermoso entraron simultáneamente en todos los conventos y residencias templarias y los arrestaron sin la menor dificultad» (Corral, 2006, p. 71). Entre los arrestados se encontraba el gran maestre Jacques de Molay, que había sido invitado por Felipe IV al funeral en París de la cuñada del monarca.
Felipe el Hermoso declarado verdadero hijo de la Iglesia
Esta acción contra los templarios fue elogiada un mes y una semana más tarde por el papa Clemente V a través de la bula Pastoralis Praeminentiae, en la que nombraba a Felipe el Hermoso «defensor de la fe y verdadero hijo de la Iglesia».
El jefe de la Iglesia católica no solo emitió la bula, sino que también ordenó a tres cardenales que interrogaran a De Molay el 26 de noviembre. Corral relata que:
Las torturas pasaron factura a los caballeros; de los 138 templarios que fueron interrogados en París, se supone que, bajo tortura o amenaza de ella, 134 confesaron las prácticas de las que se les acusaba, y solo cuatro las negaron. A medida que las noticias de lo que estaba sucediendo en París y en ese reino llegaban a las encomiendas de la Orden fuera de Francia, aumentaba el asombro de los caballeros templarios (Corral, 2006, p. 74).
La persecución de los templarios quedó en manos de Clemente V. Tras reunirse con Felipe IV en Tours entre el 26 y el 29 de mayo de 1308, se acordaron estas condiciones.
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