Henry Kissinger, asesor presidencial de Seguridad Nacional, conversó con el secretario de Defensa Melvin Laird a las 6:30 de la mañana de 21 de setiembre de 1970. El secretario de Defensa Laird expresó que una incursión israelí en Jordania «va a generar mucha controversia. Te lo aseguro, y también por la presión de Egipto sobre este tema y la presión interna en Egipto y en Líbano» (Documento 296, Departamento de Estado, 1970).
El rey Husein había llamado a Kissinger. El asesor de Seguridad Nacional lo expresó en una conferencia telefónica que sostuvo 15 minutos más tarde con el presidente Richard Nixon y con el asesor adjunto de Seguridad Nacional, general Alexander Haig, y agregó que el rey:
Nos da su autorización para desembarcar si la situación en Amán empeora y para proteger a nuestra gente. Uno de los problemas que enfrentaremos, señor Presidente, es que podríamos tomar la decisión de implementar nuestro plan de evacuación en 24 horas (Documento 297, Departamento de Estado, 1970).
Sisco y Moorer consideraron que había que actuar rápidamente antes que se desmoralizara en rey Husein
A las 8:45 de la mañana, Nixon presidió la reunión del Consejo de Seguridad Nacional. Los principales resultados de la sesión fueron los siguientes:
Se analizó la crisis en Jordania, enfocándose el debate en los riesgos asociados a una posible intervención terrestre. El secretario de Defensa Laird, destacó la necesidad de actuar con prontitud.
Asimismo, consideró imprescindible contar con la aprobación tanto del Congreso de Estados Unidos como de la opinión pública. Por su parte, el secretario de Estado, William Rogers, expresó reservas respecto a un eventual avance de las tropas sirias hacia Amán y advirtió sobre la posibilidad de una escalada por parte de Unión Soviética.
El jefe de operaciones navales, almirante Thomas Moorer, junto al secretario de Estado adjunto para Medio Oriente y Asia Meridional, Joseph Sisco, manifestaron la conveniencia de actuar rápidamente para evitar la desmoralización de Husein. El presidente Nixon resolvió autorizar a Israel a iniciar bombardeos y, si fuese necesario, considerar una intervención terrestre en Jordania, previa conformidad del rey; además, propuso convocar únicamente a algunos líderes del Congreso, y finalmente, la reunión acordó contactar de inmediato al monarca hachemí para tratar la situación de su país y programó una sesión del Grupo de Acciones Especiales para las 6 de la tarde.
Rabin le hace seis preguntas a Kissinger
Siete horas y 25 minutos antes de ese momento Kissinger llamó a Rabin. Le instruyó que lo que le plantearía el secretario de Estado adjunto Sisco debería ser de consulta con el gobierno israelí para que el embajador de Israel volviera a conversar con el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
Rabin explicó que la decisión militar para impedir que Siria e Irak tomen Jordania requiere una fuerza grande de Israel. Entendía que la acción podría reanudar la guerra en el canal de Suez, y que su gobierno plantea seis preguntas: 1) ¿Habrá un comunicado formal? 2) ¿El rey Husein pedirá ayuda y coordinará? 3) ¿Cómo se evitará la intervención soviética? 4) ¿Estados Unidos apoyará a su gobierno en las Naciones Unidas, incluyendo veto, argumentando la amenaza siria? 5) ¿Los israelíes no serán responsables por los rehenes? 6) ¿Se coordinarán las declaraciones públicas?
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