La humanidad ha transitado de la sociedad de masas al enjambre digital. Este proceso ha sido posible gracias al avance de la tecnología de la comunicación y de la información, con el surgimiento de internet y de las redes sociales.
Facebook, por ejemplo, tiene 2,96 millardos de suscriptores, y el planeta tiene actualmente 8,11 millardos de personas, incluyendo los recién nacidos. Esto significa que una sola red representa el 36,48 % de la humanidad. No muy lejos de ella están YouTube, WhatsApp y WeChat, por lo que se está creando una nueva organización virtual de la gente.
Esta nueva organización se caracteriza por la fragmentación. El avance de la tecnología de la información y la comunicación ha dejado un efecto colateral, que ha sido la construcción de «silos» en los cuales la gente ha quedado atrapada en una burbuja monótona por la coincidencia ideológica.
Estos puntos comunes generan bloques. En la sociedad de masas coexistían las posiciones contradictorias, pero con el desarrollo de las redes sociales se van aglutinando quienes tienen posiciones coincidentes. Sin embargo, también se da un «amor líquido», que no es aquel que nos decían en los cuentos de hadas de que «fueron felices para siempre», sino que las conexiones de la actualidad son superficiales y de frágil permanencia.
Las redes sociales, sin embargo, han dejado algo positivo. Todos somos comunicadores.
Han creado el teletrabajo, y la pandemia del coronavirus ha impulsado ese proceso. La enfermedad se fue, pero el método se ha creado abriendo nuevas ventanas laborales que rompen con las descripciones clásicas del marxismo sobre las relaciones de producción. En la sociedad de masas, de un lado estaba el empleador con el capital y los medios de producción, y del otro lado, los obreros solo con sus fuerzas de trabajo y su tiempo.
¿Se acabaron las revoluciones?
Pero ¿de quién es la laptop, la energía eléctrica y el servicio de internet si los consideramos como bienes de capital o medio de producción? Es por esto por lo que el filósofo coreanoalemán Byung-chul Han ha profetizado de que no hay en la actualidad estallidos revolucionarios nacidos de la «boca de un fusil» porque muchos son a la vez sus explotadores y explotados.
Esta condición genera una sociedad enferma. La gente del enjambre digital está estresada y agotada.
Las personas quieren la recompensa de sus acciones inmediatamente. En eso están «contribuyendo» los dispositivos en manos de los menores interfiriendo con el desarrollo de su lóbulo prefrontal, que es el más grande del cerebro, y de él surgen la voluntad, la actitud, la disciplina y la atención.
Ya el ejército ni la iglesia son referentes
La sociedad de masas se caracterizaba por la verticalidad. Los referentes institucionales eran el ejército y la iglesia.
El enjambre digital, por su parte, se caracteriza por la horizontalidad. Ya los referentes institucionales no son el ejército ni la iglesia, sino las redes sociales y las personas que las integran.
El enjambre digital es una nueva forma de organización social que está transformando el mundo. Es una forma de organización más horizontal, más líquida y fragmentada que la sociedad de masas.
Esta transformación tiene tanto aspectos positivos como negativos. Por un lado, el enjambre digital está permitiendo que las personas se conecten entre sí de una manera más fácil y rápida que nunca.
Esto está llevando a un aumento de la colaboración y la cooperación entre las personas. Por otro lado, el enjambre digital también está llevando a un aumento del aislamiento y la soledad. Esto se debe a que las personas están pasando más tiempo interactuando con sus dispositivos que con otras personas.
#Sociedad #EnjambreDigital #Organizacion #Personas

muy buen articulo, eso debemos evaluarlo para poder tomar desiciones a futuro…. pues son argumentos importantes al analizar el futuro de la humanidad….