El 27 de agosto de 1956, las autoridades arrestaron en El Cairo, Egipto, a los gerentes británicos James Watt (de Arab News Agency) y Anthony Swinburne (de Thomas Cook). Se les acusó de pertenecer a la reserva de inteligencia naval del Reino Unido, recopilar información sobre los movimientos militares egipcios e intentar atacar infraestructuras clave del país norafricano.
The Telegraph, diario británico, detalla que:
Once egipcios también fueron acusados de espionaje, incluido el principal agente de Swinburn, quien posteriormente fue ejecutado. Con el MI6 en El Cairo prácticamente neutralizado, el complot para asesinar a Nasser se entregó a agentes externos, entre ellos el reportero de BBC Panorama, James Mossman, quien fue destinado a Egipto como corresponsal de The Daily Telegraph.
Presionado para ayudar, Mossman accedió a regañadientes a dejar un paquete desde el maletero de su Morris Minor en un lugar a 19 kilómetros de El Cairo. Contenía 20.000 libras esterlinas en billetes británicos, destinados a sobornar al médico de Nasser para que envenenara al presidente egipcio. Al llamar por teléfono para confirmar la entrega, Mossman se dio cuenta de que le había dado el dinero a la persona equivocada (The Telegraph, 2010).
Los gerentes informaban directamente al oficial del MI6 John McGlashan, quien, a su vez, desempeñaba funciones diplomáticas en Bagdad, Irak. Un bimestre más tarde, altos funcionarios británicos, franceses e israelíes se reunieron en Sèvres, Francia.
Los ministros franceses y británicos planteaban que Ben Gurión atacara a Egipto
Por parte de Reino Unido asistieron el canciller Selwyn Loyd y el vicecanciller sir Patrick Dean; por Francia, los ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores, Maurice Bourgès-Maunoury y Christian Pineau, respectivamente, junto con el general Maurice Challe; mientras que Israel estuvo representado por el premier David Ben-Gurión, el jefe del Estado Mayor Moshé Dayan y el secretario general del Ministerio de Defensa, Shimon Peres.
Cabe señalar que tanto los israelíes como los franceses tenían intereses adicionales en dicha reunión. Israel enfrentaba el cierre de los estrechos de Tirán y ataques provenientes de fedayines desde Egipto, mientras que Francia tenía preocupaciones respecto al apoyo que el presidente Gamal Abdel Naser brindaba a los independentistas argelinos.
En cuanto a la posición británica, el escritor Zevi Ghivelder escribió:
En Londres, aunque favorable a la idea, el primer ministro Anthony Eden encontró una fuerte oposición de su gabinete, especialmente de Selwin Lloyd, ministro de Asuntos Exteriores. Después de muchas discusiones, Eden y Lloyd, también desconocidos, ya se habían reunido en París con el primer ministro Guy Mollet y el canciller Christian Pineau (Ghivelder, 2006).
Ben Gurión desconfiaba de los ministros franceses y británicos
La delegación francesa planteó que Israel atacara a Egipto primero. Luego Francia y Reino Unido respaldarían esa acción, pero Ben Gurión desconfiaba, y había escrito en su diario que: «Creo que el plan inglés pretende meternos en problemas con Nasser, mientras que su verdadera intención es hacer que Irak conquiste Jordania» (Ghivelder, 2006).
Ben Gurión fue convencido de asistir a la reunión por Mollet. A las 4 de la tarde de 22 de octubre empezó la sesión; el primero en tomar la palabra fue del jefe de Gobierno israelí, y el escritor Ghivelder describe que David «Sugirió que Jordania se divida para dar cabida a los refugiados palestinos en una porción demarcada de su territorio, mientras que Cisjordania sería un área semiautónoma» (Ghivelder, 2006).
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