A escasas horas de las votaciones del próximo domingo, nos parece propicia la ocasión para reflexionar respecto a la actitud que debemos adoptar los munícipes del Distrito Nacional.
Si nos apoyamos en la abstención histórica en estas elecciones dejarán de sufragar en el Distrito Nacional, por las más variadas razones, 431 mil 460 electores, o sea el 47 % de un padrón de algo más de 918 mil personas inscritas.
¿Cuántos dejarán de acudir a su centro de votación por razones de enfermedad, por encontrarse fuera del país o por cualquier otra causa de fuerza mayor? Lo ignoramos, pero deben ser muchos como también deben ser muchos los que se abstengan de participar disuadidos por el esfuerzo que les representa trasladarse a su centro de votación y hacer una pequeña fila. A estos últimos no les reprocharemos su conducta con el argumento moral relativo a la cantidad de personas que han perdido la vida para que precisamente podamos ejercer el derecho a elegir nuestras autoridades de manera democrática y soberana; tampoco recordaremos que en el caso de las mujeres este fue un derecho que se les reconoció en el año 1942.
Lo importante ahora es destacar que esa indiferencia ante convocatoria como la del 18 de este mes siempre ha sido perniciosa para nuestro sistema político y para la consecución del bienestar social al que todos aspiramos.
Por de pronto, la indiferencia en este tipo de elección trae consigo el pago de un precio individual y social muy elevado. Parte de ese precio, por ejemplo, lo pagaron los ciudadanos y las ciudadanas que vieron sus casas inundadas y sus vehículos ‘ahogados’ por agua de lluvias que no fueron tan grandes como las que acompañaron al ciclón David (1979) y al huracán George (1998); parte de ese precio se está pagando con el incremento de la póliza de seguro para vehículos de motor por el estado de vulnerabilidad de nuestra ciudad, y, lo peor, el precio que a veces se cobra la indiferencia llega a lo más preciado de un ser humano, la vida.
En las elecciones del próximo domingo no puede haber espacio a la indiferencia. Ningún capitaleño consciente debe figurar entre los 431 mil 460 conciudadanos que de manera potencial dejarán de acudir a su recinto electoral.
Debemos ir a votar y hacerlo por Domingo Contreras para que no tengamos más noviembres negros como los dos que nos han llenado de luto y pesar en los últimos dos años.
15 de febrero de 2024
