El presidente Hosni Mubarak se constituyó en un puente entre el gobierno de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Ante un atentado en junio de 1989 fuera del control de la OLP, su líder Yaser Arafat visitó el día 5 al jefe de Estado egipcio, y este envió el mensaje tanto a la administración israelí y al Departamento de Estado de la condena por parte de la vanguardia palestina, pero a la vez la preocupación de que no había fecha para la desocupación de los territorios ocupados.
La OLP tuvo que hacerse representar ante el gobierno israelí para la organización de las elecciones en Cisjordania y en Gaza. Mubarak y el rais Arafat tuvieron varias sesiones de trabajo un bimestre más tarde para conformar la delegación que conversaría con la administración de Yitzhak Shamir, y el presidente egipcio pidió la moderación de las demandas palestinas de fecha de la desocupación, la supervisión internacional y la formación efectiva de su Estado.
La supervisión internacional fue un tema retomado en la nueva reunión entre Mubarak y Arafat de 10 de setiembre. De ella surgió el plan de los 10 puntos del presidente egipcio en respuesta a los Cinco Puntos del secretario de Estado James Baker.
Los dos planes consignaban una reunión directa entre el gobierno israelí y la OLP. Baker planteó la primera reunión en El Cairo.
Sin embargo, los dos planes tenían bastantes diferencias. El plan Mubarak, al igual que el que había negociado su antecesor Anwar al Sadat, proponía paz por tierra y el fin de la ocupación, mientras que el plan Baker se limitaba solo a las elecciones en Cisjordania y Gaza.
Los delegados de estos territorios no podían ser dirigentes destacados de la OLP en el plan Baker. En el plan Mubarak los representantes palestinos debían contar con el visto bueno de su organización vanguardia.
En los territorios palestinos debían paralizarse los asentamientos israelíes en el plan Mubarak. En el plan Baker, este tema se silenció después del fuerte pronunciamiento del secretario de Estado un cuatrimestre posterior.
El plan Baker se quedaba solo en las elecciones palestinas. El plan Mubarak establecía un cronograma posterior hasta definir la cuestión palestina.
El plan Baker fue aceptado por el gobierno israelí el 6 de noviembre. La OLP flexibilizó su postura, Ángeles Espinosa narra que:
Fuentes oficiosas egipcias señalaron tras ese encuentro que la central palestina no rechazaba las recientes propuestas del secretario de Estado norteamericano, James Baker, pero que deseaba «algunas aclaraciones». Egipto se habría comprometido, pues, a obtener de Estados Unidos las respuestas solicitadas por la OLP. Tal anuncio sorprendió a los observadores políticos de la zona, por cuanto pocos días antes el Consejo Central palestino (órgano intermedio de decisión de la OLP) se había pronunciado en contra de esas proposiciones (Espinosa, 1989).
Sin embargo, cuando la OLP designó sus negociadores, la administración de Shamir la rechazó por considerar que eran miembros encubiertos. Hasta esa decisión quedó en punto muerto el plan aceptado.
Mubarak y Arafat volvieron a reunirse un mes y tres semanas más tarde. Idearon generar una presión externa que empujara a Israel a reconocer la independencia palestina, esta vez plantearon una conferencia internacional, organizada por las Naciones Unidas, para tratar el tema. Egipto, después de una década de pausa, recobró su protagonismo en la región.
#OLP #Mubarak #Baker #Plan #EstadoPalestino