Tras la muerte del shah Ismail, Solimán consideró posible expandirse hacia el oeste. En 1524, Tahmasp, hijo de la máxima autoridad persa, y entonces un niño de 10 años, asumió la dirección del Estado, provocando luchas internas por la regencia del Imperio safávida.
Ese mismo año ocurrieron enfrentamientos en El Cairo, pero el Imperio otomano logró controlar los disturbios. Sin embargo, esto evidenció que la integración del sultanato mameluco por parte de los turcos presentaba diversos desafíos militares, económicos, sociales, religiosos, geográficos y de comunicación.
La guerra era el alimento de los militares del Imperio otomano
Muchos de estos retos se abordaron mediante la creación de cuerpos legislativos. Además, Solimán fue denominado Kanuni debido a la implementación de normas que buscaban mantener el orden en las gobernaciones y prevenir la corrupción.
Por otra parte, uno de los riesgos para el Imperio otomano era la falta de actividad militar, dado que los soldados obtenían beneficios de las campañas. Por ello, la continuación del conflicto con Hungría mantenía activa la estructura militar turca.
Las tropas de Solimán salieron hacia Hungría el 23 de abril de 1526. Ambos ejércitos: el otomano y el húngaro se encontraron en Mohács un cuatrimestre más tarde, y De Bunes Ibarra describió la batalla de la siguiente manera:
En escasamente dos horas la suerte de Hungría queda decidida en la llanura próxima al Danubio. Se enfrenta un ejército formado por una poderosa caballería pesada, al mando del joven rey Luis II, casado con María de Habsburgo, hermana de Carlos V, con las tropas de Solimán, donde los elementos de infantería artillada y los contingentes de cañonería, además de caballería ligera de sipahis y timariotas, eran los grupos predominantes. En realidad estamos refiriendo que luchan dos formas de entender la guerra: un ejército que lleva armas antiguas se enfrenta a otro moderno con un mando muy profesionalizado. La mayor parte del ejército húngaro será destruido por la cañonería y los rápidos movimientos de las ocak jenízaras, además de que la caballería pesada magiar intenta huir por una zona pantanosa, y fallecen muchos jinetes ahogados por el peso de sus armaduras. Luis II, junto a sus principales capitanes (Jorge Zapolya, Pablo Tomori y Ladislao Szalkai), muere en el campo de batalla, por lo que Solimán ve el camino abierto para conquistar la capital húngara, Buda, acción que ejecuta dos semanas más tarde (11 de septiembre) (de Bunes Ibarra, 2015, pág. 89 y 90).
El Imperio otomano aplaca la rebelión en Anatolia
En 1527, Solimán tuvo que hacer frente a una nueva insurrección, esta vez ubicada en Anatolia. Para sofocar el levantamiento, envió al serasquier Ibrahim, quien fue encargado de enfrentar a los timariotas: titulares de pequeños feudos que no satisfacían adecuadamente las necesidades locales y eran objeto de extorsión por parte de los gobernadores.
La revuelta estuvo liderada por el derviche Kalenderoglu, sumando un componente religioso a un conflicto esencialmente económico. Sin embargo, el serasquier Ibrahim logró reprimir la sublevación con relativa facilidad, gracias a la marcada superioridad del ejército otomano sobre los insurgentes.
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