El homo sacer es un concepto que utilizó el filósofo italiano Giorgio Agamben en su obra Homo sacer: el poder soberano y la nuda vida, publicado por primera vez en 1995. El concepto fue extraído de los ordenamientos del derecho romano ius divinum e ius humanum, que se refieren a lo sagrado (sacer) que es la vida, sin embargo, el homo sacer es un ser aniquilable, como fueron los esclavos africanos, los judíos en los campos nazis de concentración, los prisioneros de la base militar estadunidense de Guantánamo u otras cárceles clandestinas en distintos puntos de Europa o las personas que están en prolongado estado de coma.
En todos estos casos hay una contradicción. Es sagrada la vida, pero no hay pena si se mataba a un esclavo desobediente, o al judío por heredar el pecado de la crucifixión de Jesús cuando se supuso que Poncio Pilato puso a elegir a la plebe si indultaban a Barrabás o a Él, o al afgano acusado de terrorista o al paciente que ha incurrido en excesivos gastos en una cama de cuidado intensivo.
Esta ambigüedad se da por su origen religioso. El homo sacer no ha sido eliminado por sus congéneres, sino por los dioses infernales, según el rumanohúngaro filólogo y experto en mitología griega Károly Kerényi, por tanto, el verdugo solo ha sido un instrumento de ellos.
Se unen las dos condiciones que explicó el neurólogo austríaco Sigmund Freud: sacer es «santo y maldito». De ahí la palabra sacerdote.
Malditos han sido los 40 afganos detenidos en la base militar de Estados Unidos. No tienen cargos ni juicios, pero son torturados para que aporten datos, como les arrancaron confesiones a algunos de los 739 islámicos anteriores que pasaron por esta cárcel, de la cual los organismos internacionales de justicia han dejado en manos de los dioses mirando hacia otro lado.
Injusta es la ocupación de ese territorio que debe tener soberanía cubana. Este espacio ha sido declarado arrendado a perpetuidad a raíz de un acuerdo en 1904 derivado de la enmienda Platt.
El gobierno estadunidense ha usado la base de Guantánamo como penitenciario. El derribo de las Torres Gemelas fue la excusa que aprovechó el presidente, de ese entonces, George Walker Bush, quien firmó un memorando secreto que autorizó a la Central de Inteligencia para detener a quienes son considerados terroristas.
No hay cargos y no hay juicios. El presidente George Bush consideró que Guantánamo esta fuera de la jurisdicción de Estados Unidos, por ende, no debe cumplir los Convenios de Ginebra.
