Bosch habla de la lucha del pueblo por su independencia. Sobre todo, cuando él pasa del partido que abandona en 1973, y forma un nuevo partido. Por supuesto, bajo la creencia de que su propósito se iba a cumplir; que esa entidad política iba a corresponder con sus principios, y con su línea de acción política. Cosa que, como ustedes saben, en el tiempo no ha ocurrido.
Que los muertos iluminen la conciencia de los vivos
Cuando a él le critican por el paso que dio, de salir de esa agrupación, que si no se les iba a rendir honor a las personas fallecidas en esos doce años [gobiernos del presidente Joaquín Balaguer desde 1966 a 1978] dijo:
Dejemos a los muertos tranquilos para que cumplan con su hermosa función de iluminar la conciencia de los vivos. Nosotros los hemos honrado consagrándonos al servicio del país y los seguiremos honrando hasta el último día de nuestra existencia; y hoy invocamos su recuerdo y su ejemplo, junto con el recuerdo y el ejemplo de todos los que han caído en la larga guerra del pueblo dominicano para conquistar un lugar entre los países independientes del mundo.
En cierto modo le responde a esa gente que le criticaba acremente. Las respuestas de Bosch eran muy categóricas tan categóricas como las que asumió Duarte, e indudablemente son dos figuras distintas de dimensiones distintas.
Duarte es el creador de la bandera, el escudo y el lema de la república
Duarte es el más insigne de los dominicanos. Fue honesto como Bosch; fue civilista como Bosch, y Bosch fue como Duarte, y él siguió los lineamientos duartianos, pero, por supuesto, Duarte es muy diferente, inclusive, a todos los libertadores de América y del mundo porque el único libertador que puso nombre al Estado que iba a fundar fue Juan Pablo Duarte.
En el juramento trinitario dice que el futuro Estado se denominará República Dominicana. Además, aporta el diseño de la bandera nacional cuando habla en ese juramento seis años antes de la proclamación de independencia; que ese Estado tendrá un lienzo, un pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules atravesados por una cruz blanca. Lo que resultó en efecto.
Duarte tan pronto pudo a sus compañeros decirles «la cruz para los dominicanos significa redención; jamás padecimiento». Duarte en su juramento dice además que el futuro Estado tendrá su correspondiente escudo de armas, lo que en efecto ocurre en 1844, pero además levanta un lema o divisa: «Dios, Patria y Libertad» que a lo largo de los tiempos se convirtió en el lema de los dominicanos, y por eso la constitución de la república vigente, hoy, dice en el artículo 34 que el lema nacional de los dominicanos es «Dios, Patria y Libertad».
