Este lunes se ha publicado una encuesta que trae de vuelta y media a mucha gente por el prestigio de la empresa responsable y porque sus resultados favorecen ampliamente al gobierno y al PRM.
Es cierto, muchos de sus datos presentan sólidas incongruencias con los resultados que trae. Sin embargo, en esta ocasión no agobiaré a nadie con estadísticas. Solo me limitaré a decir que los datos de ese estudio revelan que tenemos muchas, muchísimas oportunidades que bien aprovechadas nos pueden llevar al gobierno en agosto de 2024.
Y dije bien, ‘bien aprovechadas’, lo que significa que se requiere de nuestro esfuerzo para sacarles el mejor beneficio.
Particularmente a mí me gusta esta encuesta. Quizás haga que muchos comprendan ahora lo que he dicho muchas veces: que el 38 % de 2020 es estadística histórica; que el 5 % del partido dinástico es también estadística histórica. La realidad no es una foto. Si se parece a algo es a un vídeo de la vida. Siempre está en movimiento.
¿Cuáles de los compañeros usan gorra de nuestro candidato o del Partido cualquier día que no haya actividad partidaria? Muy pocos.
Y esto acontece pese a que TODOS somos conscientes de la importancia de la propaganda, de que estamos en la fase de posicionamiento, de que en la política la percepción de fortaleza es importante; sin embargo, sin que tengamos motivo que justifique el no usar una gorra no nos la ponemos. No nos tumba el pelo, porque no se puede tumbar lo que ya se cayó; no trabajamos en el gobierno y no motiva nos duela la cabeza.
¿Por qué no la usamos? Cada quien tendrá su explicación. En el fondo, considero que por la misma razón que no vamos a los esfuerzos concentrados y que motiva refunfuñemos si nos convocan a dos reuniones seguidas: por flojera, desidia, porque queremos ganar, pero con el trabajo de otro, y porque consideramos que las cosas vienen dadas, están predeterminadas, caen por gravedad. Muchos consideran que, si hicimos buenos gobiernos, la gente debe mirar para acá, al PLD; piensan que la gente debe vernos como sus salvadores; piensan que, si el gobierno no pega una, eso nos da derecho a sentarnos a esperar que se caiga de manera automática. Tambien hay los que consideran que están «pegados» con el dirigente fulano de tal, y eso les da derecho a no doblar el lomo.
¡Ilusos! El triunfo hay que merecerlo con sudor, con trabajo.
Los triunfadores lo son porque se preparan para aprovechar las oportunidades cuando se presentan y para crearlas cuando son necesarias. Los triunfadores no esperan que las cosas les caigan en las manos; ellos las trabajan.
Es hora de que nos preguntemos si estamos haciendo lo suficiente para merecer el triunfo en 2024.
11 de abril de 2022
