Quien reflexione sobre la situación actual del Partido de la Liberación Dominicana llegará inevitablemente a la conclusión, si procede con imparcialidad, de que el PLD se encuentra en un buen momento. De entrada, hay que destacar que se ha logrado institucionalizar una comparecencia ante el país que mucha gente espera con ansias los lunes. En relación con esta exposición mediática, las declaraciones del partido reciben una excelente cobertura. Sin embargo, a nuestro juicio, lo mejor es que cada vez son más los dirigentes de diferentes niveles que se hacen eco de estos pronunciamientos en las redes sociales y en los espacios donde interactúan.
Estos son logros importantes para una organización política que avanza hacia un sólido posicionamiento en la conciencia de la gente.
Ningún partido en la historia política de la República Dominicana ha tenido una luna de miel tan larga como el PRM; esta duró un poco más de cuatro años. Por suerte, se pasó del idilio al desencanto y, en muchos casos, a la frustración. El trabajo del PLD ahora consiste en lograr que esa frustración se transforme en un prejuicio contra el desastre que representa ese partido.
Debemos seguir haciendo lo que tan buen resultado nos ha dado: continuar con las asambleas y las juramentaciones, fortaleciendo nuestra posición como partido de oposición que denuncia lo mal hecho y propone cómo corregirlo. Asimismo, debemos seguir comprometiendo con la organización a los miembros de nuestro círculo cercano y, por ningún motivo, desafinar saliéndonos de la trayectoria trazada por nuestra dirección nacional.
Finalmente, debemos evitar el error de creer que nuestro crecimiento es producto exclusivo de los desaciertos o malos momentos de nuestros adversarios. Ningún partido puede hacer descansar sus triunfos en los fallos del contrario. Debemos aprovechar sus errores, pero siempre conscientes de que serán nuestros propios aciertos los que, al final, nos darán la ganancia de causa.
Otro error que debemos evitar es vender la idea de que los ciudadanos que se suman al partido lo hacen con el único propósito de apoyar a tal o cual aspirante. La gente viene al PLD por el PLD mismo. Lo que debemos fortalecer en este proceso es la marca partidaria, sin desconocer, por supuesto, el derecho de los compañeros de nuevo ingreso o de reingreso a identificarse con un proyecto en particular.
El partido es lo principal y, como decía su fundador, Juan Bosch, debemos cuidarlo como a la niña de los ojos.
22 de junio de 2026
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