El General cubano Calixto García Iñiguez es, sin lugar a dudas, uno de los más destacados combatientes de las tres guerras por la independencia de Cuba contra España. Se incorporó a la primera gesta de 1868, tres días después del levantamiento del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes en su ingenio Demajagua.
Por su arrojo y méritos combativos llegó a ser muy considerado por el Generalísimo Máximo Gómez quien contribuyó a su formación y desarrollo militar. Llegó a alcanzar en 1872 el grado de Mayor General del Ejército Libertador. En junio de ese propio año fue designado Jefe del Departamento Militar de Oriente. En dicho cargo demostró sus grandes cualidades militares.
Calixto se da un tiro
En septiembre de 1874 habiendo acudido a la zona de Bayamo para impedir con su presencia y rectitud, las propuestas de paz del jefe militar español de ese territorio, que no tenía como base la total independencia de Cuba, fue sorprendido por tropas militares coloniales muy superiores en número y armamentos. Rodeado y sin posibilidad de escapatoria, el héroe prefirió darse un tiro antes que caer en manos de sus enemigos. Contrariamente a sus intereses, sobrevivió.
Hecho prisionero, y en grave estado, fue conducido a Veguitas y Manzanillo. Posteriormente fue deportado a España en calidad de prisionero político. Allí permaneció hasta que en 1878, tras la firma del Pacto del Zanjón que puso fin a esa primera guerra que duró diez años, obtuvo la libertad.
Jefe de la Guerra Chiquita
El destierro y el tiempo no lo hicieron desistir de sus objetivos patrióticos y revolucionarios, según puede corroborarse en su Expediente como desterrado político, localizado por el autor en la Sección de Gobierno del Fondo de Ultramar del Archivo Histórico Nacional de Madrid, España. Por el contrario, contribuyeron a que su fe en la victoria fuera mayor. Por eso, en el mismo año de 1878 se dirigió a Nueva Cork. En desacuerdo total con el mencionado Pacto del Zanjón, se puso de inmediato al frente del Comité Revolucionario de Nueva Cork. De esa manera se convirtió en el Jefe principal de la segunda guerra de independencia cubana denominada Guerra Chiquita por su corta duración (1879-1880) y que el General Máximo Gómez no apoyó por considerarla prematura y sin posibilidad de éxito, según le expresó en carta al propio Calixto García cuando este le solicitó su apoyo.
El 7 de mayo de 1880, desembarcó con un pequeño grupo de compatriotas por Aserradero en la costa Sur de Oriente para ponerse al frente del movimiento insurreccional que él, junto al entonces joven José Martí, había organizado y dirigido desde el exterior.
Pero, lamentablemente, ya en tierra cubana, no pudo hacer contacto con los grandes jefes que desde agosto de 1879 combatían en los campos de Cuba. En junio y julio de 1880, obligados por los acontecimientos los generales José Maceo, Guillermón Moncada, Quintín Bandera y Limbano Sánchez habían depuesto las armas mediante un pacto decoroso en presencia como garantes de los Vicecónsules de Inglaterra y Francia que luego las autoridades coloniales españolas no cumplieron ya que capturaron por la fuerza en altamar a dichos patriotas con sus compañeros y familiares cuando se dirigían hacia Jamaica y los enviaron como prisioneros políticos a España.
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