Bibi Netanyahu perdió las elecciones de 17 de mayo de 1999. Esta tenía la modalidad de que, además de votar por los partidos, la ciudadanía israelí podía ejercer su voto directamente a favor del primer ministro, y en este caso el obtuvo un 43,9 % frente al 56,1 % de su contrincante, el laborista Ehud Barak.
Si bien es cierto que Barak ganó, también fue real que esas fueron unas de las elecciones más fragmentadas. Un récord de15 partidos políticos formaron parte de la XV Knéset, lo que llevaría al futuro primer ministro a formar gobierno con fuerzas políticas disímiles porque su propio partido apenas alcanzó 26 asientos de un mínimo de 61 para tener mayoría parlamentaria.
En la Knéset se reflejó el cambio de postura de los inmigrantes de la antigua Unión Soviética. Estos votaron por el primer ministro Netanyahu un trienio anterior, pero en esa ocasión respaldó al laborista Barak.
Aun cuando Israel daba señales de cambio, la televisora Al Jazeera publicó una entrevista que databa de un semestre anterior. El personaje fue el yihadista Osama bin Laden, quien amenazaba al Estado israelí y a Estados Unidos.
Bin Laden fue por primera vez entrevistado por televisión. El corresponsal jordanopalestino Jamal Abdul Latif Ismail se había reunido en algún punto de Afganistán para volver a entrevistar al líder yihadista, y la publicación televisiva conectó a las pantallas a millones de personas de Oriente Medio, el norte de África y de Europa.
En la entrevista, Bin Laden dijo: «Ha habido agresiones en las tierras del islam, particularmente en los santuarios sagrados, la mezquita Al Aqsa… Esta agresión continuó con la alianza entre cruzados y judíos liderada por Estados Unidos e Israel» (Aboul-Enein, 2004, pág. 110).
Bin Laden fue describiendo la influencia israelí en la política estadunidense de la manera siguiente:
La verdad debe ser revelada: cualquier ataque hoy contra cualquier nación en el mundo islámico es en realidad un ataque [orquestado] por Israel… Es la influencia israelí y judía dentro de la Casa Blanca la que se ha vuelto clara (Aboul-Enein, 2004, pág. 110).
En medio de la prédica antisraelí externa Barak formó su gobierno. No se tenía la certeza cuando se produjo la entrevista del yihadista Bin Laden de que el líder laborista encabezaría el gobierno de Israel.
Barak pudo unir el 6 de julio a siete partidos. Estos fueron, además del Laborista, el ultraortodoxo sefardí Shas, el Meretz, el Partido del Centro, el Partido Nacional Religioso, Judaísmo Unido de la Torá y el partido de los inmigrantes soviéticos, el Yisrael Ba’aliyah garantizando 73 asientos en la Knéset.
Barak, ya instalado como primer ministro, se reunió un mes después con la Organización para la Liberación de Palestina. La finalidad fue actualizar los compromisos del Memorando de Wye River, entre ellos, prisioneros, repliegue israelí y seguridad en lo inmediato, y para después los refugiados, los asentamientos, Jerusalén y las fronteras.
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