Yitzhak Rabin, primer ministro israelí, y Yaser Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se reunieron el 4 de mayo de 1994 en El Cairo. Allá concretaron los acuerdos de Oslo teniendo como testigos de honor al presidente egipcio Hosni Mubarak y al secretario de Estado estadunidense Warren Christopher, y el gobierno de Israel dio un gesto de buena voluntad liberando de las prisiones a muchos palestinos.
La «Autoridad Palestina Interina de Autogobierno» se simplificó en la Autoridad Nacional Palestina. Ella estableció el orden público para palestinos y fue colocada en los puestos fronterizos, mientras las fuerzas armadas israelíes se retiraban de Gaza y de Jericó por primera vez en veintisiete años.
Estas dos demarcaciones están separadas por 93 kilómetros lineales. Las partes acordaron establecer un corredor, que permitiera el tránsito de personas y de bienes de la población palestina, sin embargo, se estableció un protocolo para la comunicación de Gaza con Egipto por Rafah y de Jericó con Jordania por el puente de Allenby.
La Autoridad Nacional Palestina tuvo su primera conducción por Arafat. También el organismo quedó con la responsabilidad de administrar justicia entre palestinos.
Los palestinos renovarían sus autoridades en un bienio. Los asentamientos israelíes entre los territorios quedaron al cuidado de las fuerzas armadas israelíes.
A Rafah llegó Arafat un bimestre posterior. Fue transportado en un helicóptero de las Naciones Unidas; que al descender levantó una enorme cantidad de polvo, en medio de una multitud que, pese a sus limitaciones, se agolpó para recibir al rais; entre gritos, canto de mujeres, toque de flautas y bailes en círculos, la población levantaba afiches con su imagen y ondeaban banderas, y el líder palestino se hincó a besar la tierra.
Arafat se abría paso. La multitud vociferando en júbilo, los disparos al aire, y un celoso círculo de seguridad lo rodeaba hasta llegar a la tribuna, desde la cual llamó con las manos a Suha, su esposa, quien con los ojos llorosos de la emoción subió a acompañarle.
Concluida la actividad, Arafat cruzó en un carro Mercedes Benz negro por el paso fronterizo a Egipto. De ese lado lo esperó el presidente Mubarak saludándose con besos en las mejillas, como es propio de la tradición árabe, y le presentó a sus funcionarios.
Arafat se trasladó en un helicóptero egipcio a Jericó el 2 de julio. Al igual que en Gaza, la población se concentró en un recibimiento esperanzador, y en la oficina administrativa del lugar juró cumplir sus funciones posando las manos sobre el Corán, y posesionó a su equipo.
Más tarde llegaron a Gaza y a Jericó Mahmud Abás y Nabil Shath. Después de ellos, desde Túnez retornaron escalonadamente los dirigentes de Al Fatah, el sector hegemónico de la OLP, y los técnicos que tenían el desafío de combatir la pobreza, el desempleo, la juventud sin estudios, las ruinosas y polvorientas calles de los territorios ocupados y la oposición de Hamás y la Yihad Islámica Palestina.
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