«Ya hemos terminado. Se pueden retirar». Eso dijo con serenidad el presidente Juan Bosch después de la 1:30 de la mañana de 25 de setiembre de 1963 a los militares con los que conversaba para luego reunirse con varios de sus ministros durante 45 minutos, y, finalmente plantear su renuncia al cargo.
El presidente Bosch inició a recoger sus pertenencias. Llamó a los presidentes de las cámaras legislativas para presentar su renuncia mientras el ministro de las Fuerzas Armadas, el general Víctor Elby Viñas Román conversaba con el jefe del Cuerpo de Ayudantes Militares de la Presidencia, coronel Julio Amado Calderón Fernández para que el mandatario revocara su decisión.
La renuncia se la comunicó el jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional, general Renato Hungría Morel, a su subjefe, el coronel Rubén Antonio Tapia Cessé. Este último respondió desde el Campamento 27 de Febrero con un escueto «Vamos a ver lo que se hace».
El apresamiento de Bosch
En San Isidro se encendían los tanques de guerra. En el palacio nacional había desconcierto entre los militares por las implicaciones políticas de una reunión de la Asamblea Nacional, y ese ánimo fue comunicado al jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana (FAD), general piloto Miguel Atila Luna Pérez, por parte de los coroneles Cabrera Ariza y Álvarez Albizu.
El jefe de Estado Mayor de la FAD, general Luna Pérez, les dijo a los coroneles que si no se apresaba a Bosch se bombardearía el palacio. Con igual posición llegó a la mansión presidencial el general de brigada Cosme Antonio Imbert Barreras mientras los tanques AMX llegaban al lugar al mando de un mayor de la confianza del coronel Elías Wessin, Grampolver Medina Mercedes.
El coronel estadunidense Luther (Fritz) Long se comunicaba con su embajador. Eran las 2:25 de la mañana; el militar le prometió al jefe de la misión de su país, John Bartlow Martin, que iría al Centro de Enseñanza para conocer la situación, y una hora y media después respondió que el alto mando estaba en el palacio nacional.
Casasnovas llega en «bola de humo»
Allá, siendo las 4:15 de la mañana se le informa al presidente por la vía de un mensajero que quedaba bajo arresto. Bosch telefoneó al presidente del Senado, el médico internista Juan Casasnovas Garrido, quince minutos más tarde para saber cuando llegaba al palacio (el legislador residía en San Pedro de Macorís), y este prometió estar presente en una hora, y el embajador John Martin recibió la información del mismo mandatario y de parte de una mujer en la casa del jefe de Estado, esta dijo «la aviación ha encarcelado al presidente en el Palacio».
A la mansión presidencial arribó el presidente del Senado Casasnovas. LLegó «en bola de humo», antes del tiempo prometido a Bosch, y el legislador pudo observar como se desmontaban de una limusina oscura el presidente de la Junta Central Electoral, Emilio de los Santos y los doctores Viriato Fiallo y Juan Isidro Jimenes Grullón.
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