Knud Ejler Løgstrup, filósofo y teólogo danés, considera que, de entrada, el extraño es de confianza. Solo si se le sorprende con una mentira iniciaría la sospecha sobre él.
Esa actitud del filósofo Knud Løgstrup se le atribuye a que vivió en una isla apacible. Ese lugar era la isla de Fionia, pero otros pensadores son más desconfiados; consideran que la ética no aparece tan cándidamente en el ser humano, por ejemplo, el sicoterapeuta Richard Cohen señala que la ética al prohibir no imposibilita la acción, sino que la vuelve malvada.
La desconfianza como denominador común
La desconfianza es el denominador común de las grandes ciudades. Los estadunidenses Bulent Diken y el politólogo Carsten Bagge Laustsen escriben que «se ha invertido el vínculo milenario entre civilización y barbarie. La vida de las ciudades regresa a un estado de naturaleza caracterizado por el dominio del terror, acompañado de un miedo omnipresente.»
Este pánico es descrito por el sociólogo polacobritánico Zygmunt Bauman. Él lo dibuja de esta manera:
Los amigos, los enemigos y, sobre todo, los extraños (esos seres esquivos y misteriosos que tan pronto pueden ser amigos como enemigos nuestros), se mezclan actualmente en las calles de la ciudad y las comparten codo a codo. La guerra contra la inseguridad, los peligros y los riesgos, se libra ahora en el interior de la ciudad y es dentro de ella donde se definen campos de batalla y se trazan la línea del frente. Las trincheras y los búnkeres, fuertemente blindados y cuya finalidad original era la de separarse de los extraños, manteniéndolos alejados y vedando su entrada, están pasando a ser uno de los aspectos más visibles de las ciudades contemporáneas, si bien las formas que adoptan son muy numerosas.
Los tres tipos de relaciones
Estas maneras, al criterio del sociólogo Bauman, pueden ser de tres formas:
Tres tipos de relaciones particularmente propicias a producirlo: la humillación (la negación de dignidad), la rivalidad (la competencia por estatus) y la ambivalencia temerosa. Los tres son productos sociales, no individuales; los tres, por lo tanto, pueden ser abordados sólo a través del reordenamiento de los escenarios sociales que constituyen sus fuentes.
El hogar urbano de hoy en día responde a los criterios de otros dos estadunidenses: Gary Gumpert (urbanista) y Susan J. Drucker (periodista). Ellos sostienen que esas viviendas «tienen hoy como fin proteger a sus habitantes, no integrar a las personas dentro de sus comunidades,»
Nota: imagen tomada de https://cerrajerospl.com/garantizar-seguridad-hogar/
