El filósofo coreanogermánico Byung-chul Han ha acuñado el término abreacción digestivo-neuronal. Cabe recordar que el sistema digestivo se considera un tercer «cerebro» si asumimos que está el que ocupa la bóveda craneana y el sistema autónomo.
Desde el cerebro del cráneo sale el nervio vago. Por cierto, un nombre muy inadecuado para este par craneal, llamado anteriormente neumogástrico.
Ocupa el décimo lugar en aparición desde delante hacia atrás. Inerva a la cabeza, al cuello, al tórax y al abdomen, y es parte importante de la función parasimpática del sistema autónomo (o segundo cerebro).
La violencia neuronal
En su función parasimpática, uno de sus cuatro núcleos da inervación a los intestinos. A fin de cuentas, lleva y devuelve información al bulbo raquídeo donde está su origen, por tanto, es un nervio clave para la frecuencia cardíaca, el ritmo respiratorio y para la digestión como la deglución, la identificación de sabores, pero también interviene en dos mecanismos de defensa: la tos y el vómito.
A veces hay una diarrea sin origen orgánico. Luego de un coprológico seriado, es decir, es un estudio de las heces en tres deposiciones consecutivas, no se encuentra una bacteria o un virus que la cause, entonces, debemos apelar al «exceso de positividad» que describe el filósofo Han cuando señala que el ser humano de hoy se autoexige tanto que él ha denominado el mundo actual como la sociedad del cansancio.
Es una sociedad de una violencia neuronal. La abreacción digestivo-neuronal tiene como cable al décimo par craneal, llamado vago, que une el sistema nervioso central con el aparato digestivo, el cual reacciona cuando la persona ocupa más tiempo del establecido para cumplir sus responsabilidades laborales; come aceleradamente por la falta de tiempo; está pendiente a la dieta, no por su salud, sino por la baja estima a su propia figura o no puede reaccionar ante una injusticia.
Peleando contra un fantasma
Esta carencia de tiempo es sentida por la permanente comparación del individuo con los demás. Para este los rankings son importantes, lograr las metas porque su personalidad la ha estructurado desde la infancia hacia la perfección, y desde pequeño fueron exigentes con llegar a la «perfección» cuando debemos saber que los seremos humanos somos una asíntota de dicha perfección.
La batalla por la perfección no termina. Quienes consideramos nuestros «contrincantes» no se han enterado de su rol; el sistema simpático nos ha preparado para el ataque, pero como estamos peleando solos, el resultado es la falta de apetito o una gastritis por exceso de ácido clorhídrico que terminará en una úlcera.
Estas enfermedades gástricas tienen su origen en la autoexigencia de esa sociedad que Byung-chul define como la del cansancio. Para la época habrá más déficit de atención e hiperactividad, más trastornos límite de la personalidad y más síndrome de desgate ocupacional.

Imoecable. El yoga un portsl para el cambio de hábitos. Gracias