Desde Leonel Fernández para acá, los presidentes emiten tuits. Tienen cuenta de Twitter activas Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader.
Abinader tiene todo el tiempo metido en las redes sociales. Las redes tienen un papel interesantísimo en la conducta de los gobiernos, pero las redes tienen un problema, y es que eliminan el discurso y la parte racional.
Abinader quiere manipular con la comunicación afectiva
Nosotros, cuando utilizamos los celulares, usamos un dispositivo sicométrico que va dando informaciones, informaciones e informaciones. Por eso ustedes vieron que Trump ganó en Estados Unidos diciendo que los mexicanos eran unos ladrones y violadores, y ese fue el discurso que él utilizó.
Uno diría aquí que ese hombre está loco. No, Trump, sencillamente, estaba observando cuál era el sentimiento que había en el electorado estadunidense, que no lo expresaba, pero si a alguien se le pregunta uno habla de una manera diferente a lo que se tiene en el interior.
Ahora hay una comunicación afectiva. A eso quiere apelar a Abinader, y él quiere venir con un patriotismo falso en ese tipo de caso, y a veces nosotros nos prestamos a ese tipo de asuntos.
La migración haitiana no es la determinante en nuestras condiciones políticas y de gestión. Incide porque gastamos el tres y pico por ciento del producto interno bruto en darles asistencias a los haitianos en educación y en salud cuando el gobierno maneja un 15 o un 16 por ciento del producto interno bruto, aunque la mano de obra barata beneficia a los productores, pero es un beneficio privado. No es un beneficio del Estado, y ahí hay parte del problema.
Jovenel Moïse creó un Frankenstein
Lo segundo es que esta situación de Haití la generó el mismo Jovenel Moïse. Eso se le convirtió en un Frankenstein que lo eliminó.
Jovenel es quien comienza a crear pandillas paramilitares para tener la oposición a raya. Esas pandillas terminaron con él mismo, diferente a los momentos de Preval y de Martelly, que hubo cierta estabilidad, aunque hubo ciertas contradicciones.
Todo parecía que Haití se encaminaba a tener elecciones cada cuatro años como hemos tenido aquí. Después de la Revolución de abril, por lo menos, el beneficio que dejó es que se ha mantenido el orden institucional, y cuando se ha violentado se ha hecho dándole un marco legal: recuerden la crisis de 1994 que hubo una reforma constitucional en tres días, y fue la reforma que nos permitió llegar al poder en los dos años siguientes.

Estas afirmadas reflexiones, materalmente objetivas, cumplen con la visión de la realidad propia del método ananítico, ocupado en fijar la verdad a través de la cual ha de lograrse el allanamiento que permitiría la regulación política, administrativa y social de la República de Haití.