El presidente egipcio, coronel Gamal Abdel Naser, invitó a su colega sirio Lu’ay al Atasi a reunirse en El Cairo el 18 de julio de 1963. La fecha fue escogida porque el mandatario de Egipto se había coordinado con el coronel Jasem Alwan para poner en acción un golpe de Estado en Damasco en combinación con la inteligencia naserista y la rama local del Movimiento Nacionalista Árabe, pero fue frustrado con un saldo de 27 ejecutados del batallón conspirativo, 12 palestinos de la prisión de Meza y 3 exiliados gracia a la información que ya tenía el bando baazista de los militares de Siria.
El primer ministro de Siria, Saladin al Bitar dijo:
Hoy, lo que hemos estado esperando durante días, incluso meses, ha sucedido; lo que aquellos que negaron, renegaron y se apartaron de la Revolución del 8 de Marzo hicieron. Se apartaron de uno de los pilares de la alianza triple, es decir, la revolución que destruyó la división, la apostasía separatista y abrió un amplio camino hacia la unidad para nuestro pueblo árabe.
El tribunal militar sirio fue establecido mediante el decreto 110 durante la noche. Este órgano condenó a Alwan, Raef al Marri, Mohamed Nabhan y 16 ciudadanos palestinos a la pena de muerte; los 2 primeros fueron arrestados en Ghouta y trasladados a la prisión de Meza.
Siria rompe relaciones diplomáticas con Egipto
Cuatro días después, Siria rompió relaciones diplomáticas con Egipto, acusando a Naser de instigar el golpe de Estado. Por su parte, el presidente egipcio calificó a los baazistas de fascistas y anunció que no se buscaba la federación entre ambos países.
Al Atasi presentó su dimisión como presidente el día 27, cediendo el cargo al ministro del Interior, Amín al Hafiz. Pasados cuatro meses y una semana, el Consejo Nacional de Comando de la Revolución conmutó las penas de muerte, considerando las solicitudes de los presidentes Naser, Abd al Salam Arif, Houari Boumediene y Josip Broz Tito, representantes de Egipto, Irak, Argelia y Yugoslavia respectivamente, y decidió enviar a los condenados al exilio.
La coyuntura en Siria limitó la influencia de Naser en ese país. No obstante, el presidente egipcio convocó en El Cairo una cumbre árabe el 13 de enero de 1964, con la participación de 13 Estados, siendo la primera reunión de este tipo en la región.
Naser plantea la formación de una entidad palestina
Durante la cumbre, los líderes acordaron oponerse a los proyectos del gobierno israelí para desviar las aguas del río Jordán, establecer comandos militares unificados y hubo disparidades en relación con la formación de la «entidad palestina» planteada por Naser.
La Enciclopedia del Judaísmo señala que:
Ya en 1959 Nasser sugirió la creación de una «Entidad Palestina», una organización política que representaría la causa nacional palestina en el ámbito internacional. La postura jordana reflejaba la preocupación que cualquier expresión de nacionalismo palestino pudiera despertar tendencias separatistas entre los palestinos del reino, que constituían la mayoría de la población y podían amenazar la existencia misma del régimen hachemita. En las tensas relaciones entre Nasser y su archirrival, Abdel Karim Qassem, entonces gobernante de Irak, el llamamiento de Nasser fue desafiado por Qassem, quien abogó por la creación de una organización palestina militante que operara contra Israel desde Cisjordania y la Franja de Gaza (Enciclopedia del Judaísmo, 1971).
Arabia Saudí sospechaba que esto era un mero instrumento de la política exterior naserista. Mientras que Siria y Argelia preferían una actitud más agresiva, de «guerra popular» contra Israel, y, al fin, se encargó a Ahmad Shukeiri a buscar el consenso entre los palestinos.
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