El Imperio otomano enfrentó problemas estructurales que se agravaron en 1584. Su moneda, el akçe, sufrió una fuerte devaluación y generó hiperinflación, y a esto se sumaba la dificultad de mantener vastos territorios debido a que los botines de guerra no eran suficientes.
A diferencia de España, que obtuvo grandes cantidades de plata de Potosí y Zacatecas, el Imperio otomano le llegaba este metal desde Venecia y Génova, sin contar con una producción local equivalente en bienes como textiles o granos, lo que afectaba el valor real del akçe. Para enfrentar su carencia del mineral, se optó por el tashih-i sikke, bajándole la proporción en la moneda, y otorgándole un valor nominal mayor, lo que provocó desconfianza y aumentos de precios, síntomas claros de la devaluación monetaria.
El akçe otomano tambalea por la entrada de la plata americana a Europa
Este proceso redujo también los ingresos de los sipahis, militares que recibían tierras como pago por sus servicios; ante la baja producción, muchos abandonaron sus terrenos, afectando así la capacidad militar otomana. El rechazo al akçe crecía. La gente buscaba monedas con más contenido de plata, y la crisis económica pronto resultó en disturbios sociales como revueltas de los jenízaros y la rebelión de Celalí en Anatolia.
Comentó Martínez Teixidó que:
Resulta interesante constatar que los problemas de carácter económico surgidos por la necesidad de mantener ejércitos de carácter permanente, motivados por necesidad de contar con mayores efectivos, y la aparición con fuerza de la infantería y armas de fuego, fueron similares en la Cristiandad y en el Imperio otomano, a pesar de la diferencias de carácter cultural y social (Martínez Teixidó, 2014, pág. 285).
Murad III, pese a la situación económica adversa, supo aprovechar el vacío de poder que se estaba gestando en el Imperio safávida. El sha Muhamad Khodabanda, afectado por la pérdida de visión y una personalidad indecisa, y el sultán otomano extendió la tregua con Felipe II hasta 1587.
Los imperios otomano y safávida chocan en Tabriz
En respuesta a las circunstancias en el Imperio safávida, Murad III ordenó a su gran visir, Özdemiroğlu Osman, movilizar las fuerzas militares desde el Cáucaso hacia Tabriz. El comandante llegó con recursos adecuados y ventaja logística, lo que llevó a la rendición persa en setiembre.
Posteriormente, en el Imperio safávida, Abas aprovechó esta coyuntura para dar un golpe de Estado.
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